Testimonios

Estoy mala…
48 años ago

Estoy mala…

Nuestra amiga Rosell nos cuenta su experiencia. 

Quizá este título sea un poco soez, pero es el mejor que me he encontrado para definir a una serie de mujeres que conozco y que, sí, están malas, han padecido o están padeciendo cáncer, lo siento en el alma, yo siempre siento que alguien sufra de alguna enfermedad, aunque sea una simple gripe, hasta entiendo a mi chico cuando estornuda y dice que ha cogido un catarro muy fuerte y que tiene que empezar urgentemente a tomarse antibióticos, a él le paso todo, no me putea, me divierte, incluso yo misma haciendo el mejor de los teatros le busco su bolsa de agua caliente y ese vasito de leche con miel, que es capaz de curar el peor de los catarros, de los chicos como el mío, y le pongo su mantita y lo mimo porque me da la gana y se lo merece. Ya, en su momento, y como un héroe, sufrió él por mí y me demostró todo lo que me quiere.

Ahora, en serio: tengo un amigo que es una buena persona, buen esposo, buen padre, y muy desgraciado en su trabajo y en su vida. Hacía tiempo que no hablábamos y el otro día me llamó, su mujer hace unos 10 años fue operada de un cáncer de mama, no le quitaron el pecho y le dieron unos cuantos ciclos de quimio, pasó, y hasta ahora, está estupenda, físicamente porque psíquicamente parece que ella es la única mujer que ha estado enferma. Como estuvo tan mal (según ella), su marido tuvo que dejar de lado un buen puesto de trabajo para cuidarla y también a su niña que nació con una deficiencia que al principio ocultaron, el orgullo de esta mujer es capaz de eso y más, pero, al crecer la niña ya no pueden ocultarla, y la buena señora, en vez de aceptar y querer a su niñita, la lleva a psicólogos carísimos, que hasta ahora no le han solucionado nada, chantajea a su marido diciéndole que el motivo de su cáncer es la enfermedad de su hija; lee libros y revistas donde aprende todo lo que no debe hacer, y como debe cuidarse porque es muy importante su salud, y continuamente se lo recuerda al pobre marido que anda destrozado, cuidando de su trabajo de su niña y de los chantajes de su esposa, y además, gana poco dinero en un trabajo casi precario.

La segunda señora, también putea lo suyo a su marido; a sus hijos, ya más adultos; y el otro día hasta lo intentó conmigo. A ver, yo no digo que un cáncer de pulmón, que es lo que ella tiene, posiblemente sea peor que un cáncer de mama, yo no soy médico, ni quiero aprender.  Últimamente se me ha debido poner cara de escuchadora, y no sé cómo ni porqué, esta mujer, que nunca fue amiga mía porque no habíamos coincidido en nada, ni tenemos la misma edad, ni compartimos amigos, me mensajea, parece ser que me ha visto en el Facebook, me cuenta su vida, me habla de personas referentes, de sus depresiones, de sus problema conyugales y familiares, de filosofía, y que se yo, pero la escuché y como no me gusta aconsejar ni me encuentro preparada, me ofrecí por si un día necesitaba hablar. Y ante todo ese caos de personas enfermas y sanas que deambulan por su vida, le dije que no tiene que buscar a nadie como referencia, que se mire ella misma y sea su propio referente, que se cuide y cuide a los suyos, que haga aquello con lo que se sienta feliz, que viva el día a día que es con lo que cuente seguro.  Su respuesta fue que yo soy muy positiva y que no quiere perderme como amiga. Al día siguiente, me borró de su lista de amigos del Facebook, y unos días más tarde me vuelve pedir amistad, me la suplicó porque no le hice caso, no lo entendí, solo que ella pretendía un juego extraño conmigo que no acepte. Ahí anda la muchacha copiando frases hechas de Paulo Coelho.

Y la tercera, es lo más de lo más, esta tarde, yo arregladita para dar mi paseo diario con mi chico, salimos a la calle y ahí está; es una vecina con la que coincido, en el ascensor, en la tienda, en el patio, poco más. Tenemos alguna amiga en común que es la que habla de mi a ella y de ella a mí (cotilleo), pues bien, como iba diciendo, salgo a dar mi paseíto me la encuentro hablando con un vecino y su bolsa de la compra, a mí me ha parecido que muy mal no está, actualmente está recibiendo quimioterapia, y como yo intento ser cumplida, y discreta, apartándome un poco de los demás, le pregunto:

“¿Qué tal estás?”.

“Muy mala, como tú”.

Eso me ha contestado, en voz alta sin preocuparse si yo quiero o no quiero compartir mi historia.  “Yo no estoy mala, estoy muy bien”, le digo, “¿no ves que me voy de paseo?”

Y con su tono bien alto me contesta: “¿tendrás revisiones? ¿Y tendrás que ir al médico y no siempre te van a decir que estás muy bien?”

En ese momento, solo he visto a una persona indiscreta, con falta de sensibilidad y enferma, eso sí, llevaba su gorrito, que por cierto, no le quedaba mal.

A mi marido le han sentado muy mal las palabras de esta mujer, creo que peor que a mí. Yo, al ver la cara contrariada de mi marido, le he insistido a la buena señora que no estoy mala cosa que, no sé porque, no le ha gustado nada, en serio, no lo he entendido, me ha dejado alucinada, luego ha querido seguir hablando y le he cortado, le he dicho que teníamos prisa y que se mejore.

Estas historias tan recientes, me ha dado que pensar, ninguna de estas tres mujeres para mi es positiva. Últimamente se habla mucho de personas tóxicas, así las he visto a las tres, ninguna de ellas acepta lo que les ha pasado.

Albert Einstein solía decir que: “entre las dificultades se esconden las mejores oportunidades”.

Pienso que estas señoras no han sabido buscar un ápice de optimismo a esta nueva situación, tal vez inevitable, que la vida les ha dado. El miedo, la inseguridad, o quien sabe, las hacen creer que tienen todo el derecho a martirizar a los suyos, y a otros, no es justo.

En mi caso, yo deje aparcada la tristeza hace tiempo, y no me gusta hablar de mis penas, estoy casi segura de que  no hay que dejar pasar una oportunidad que te hace feliz, la vida está llena de momentos malos y buenos que nos abren la puerta a una nueva oportunidad, o hacia la felicidad  que hay que saber aprovechar con intuición y coraje. Vamos a dejar a un lado las rabietas y vamos a vivir cada uno  lo nuestro de la mejor forma posible.

El otro día leí que la vida nos envía regalos envueltos en problemas, así que lo único que deberíamos hacer es atrevernos a quitarles ese revestimiento oscuro y descubrir qué oportunidad nos ofrece.

 

Por: Rosell

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