Cáncer

Tener hijos tras sufrir un cáncer sí es posible
Tener hijos tras sufrir un cáncer sí es posible

Tener hijos tras un cáncer

48 años ago

Tener hijos tras sufrir un cáncer sí es posible

Tener hijos es el sueño de muchos hombres y mujeres, ¿pero qué pasa cuando interviene el cáncer de por medio, cuyos tratamientos pueden provocar esterilidad?

Serán una de cada cuatro mujeres y uno de cada tres hombres los afectados por cáncer a lo largo de su vida, según las estimaciones de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Un dictamen médico con un gran impacto emocional y en la calidad de vida de los afectados. La buena noticia es que los programas de detección precoz, el asentamiento en España de la medicina personalizada y la eficacia de los tratamientos oncológicos están permitiendo un aumento considerable de supervivientes de esta enfermedad.

Fertilidad y jóvenes

Sin embargo, no puede pasar desapercibido el hecho de que una buena parte de los diagnósticos se producen en la edad reproductiva de la mujer (el 25 % de los casos se detecta cuando las mujeres no han iniciado su edad reproductiva). Es más, se calcula que en España se diagnostican al año 1.000 nuevos casos de cáncer en menores de 14 años. Pero los avances terapéuticos y diagnósticos han logrado que el 75 % de los tumores infantiles sean curables.

La otra cara de la moneda: las terapias provocan algunas secuelas importantes a largo plazo, como es el caso de la infertilidad, que puede afectar al 25-30 % de los casos en ambos sexos. Se calcula, por ejemplo, que un 42 % de las mujeres jóvenes que han recibido quimioterapia y/o radioterapia desarrollan un fracaso precoz de la función ovárica antes de cumplir los 30 años.

Informar a los pacientes

Ya en 2006, la Sociedad Americana de Oncología Clínica publicó directrices que recomiendan a los oncólogos que informen a todos sus pacientes en edad fértil sobre la posibilidad de que un determinado tratamiento produzca esterilidad, así como de las opciones que tienen para preservarla y que remitan los pacientes a especialistas en fertilidad. Isabel Santillán, directora médica de Cínicas Eva, en declaraciones a LVR insiste en que “más de un 4 % de los cánceres ocurren en pacientes menores de 35 años. Las terapias más frecuentemente empleadas en el cáncer son la radioterapia y la quimioterapia. Y más del 40 % de las mujeres y del 60% de los hombres desarrollan esterilidad después de un tratamiento de quimioterapia. La radioterapia es algo menos agresiva en general”.

Esta especialista destaca, asimismo, que “un 96 % de los hombres recuperan aparentemente la calidad espermática a los 18 meses de una radioterapia pélvica. Sin embargo, el porcentaje de alteraciones cromosómicas tanto de los óvulos como de los espermatozoides aumenta significativamente después de la radioterapia. Es decir, se elevan las alteraciones genéticas y por tanto las probabilidades de tener un niño con una enfermedad. En el caso de la mujer, tanto la radioterapia como la quimioterapia pueden favorecer el desarrollo de una menopausia precoz además de la infertilidad. Pero incluso la inmunoterapia parece que aumenta la incidencia de fallo ovárico precoz. Por lo tanto, cualquier paciente con cáncer debería plantearse preservar su fertilidad”.

La doctora Santillán hace especial hincapié en que solo existen “técnicas para preservar la fertilidad validadas en pacientes pospúberes, es decir, con madurez sexual. Y las únicas técnicas de eficacia completamente demostrada en preservación de la fertilidad son en la mujer la vitrificación de óvulos o embriones y en varones la congelando de semen. Tanto para la vitrificación de óvulos como para la de embriones es necesario previamente estimular la ovulación. En pacientes con tumores sensibles a las hormonas (como los de mama) existen protocolos especiales que resultan muy seguros. La duración de la estimulación suele ser de unos 10-14 días, por lo que el inicio del tratamiento de la quimioterapia y/o radioterapia no se suele retrasar más de 2-3 semanas”.

Según la Asociación Americana de Oncología Clínica, las opciones para preservar la fertilidad actuales son:

Para las mujeres

Criopreservación del embrión: el proceso en el cual se obtienen los óvulos de una mujer y luego se realiza una fertilización in vitro y se congelan los embriones.

Criopreservación de ovocitos: la recolección y el congelamiento de los ovocitos no fecundados.

Ovariopexia o transposición ovárica: mediante este procedimiento se trasladan quirúrgicamente los ovarios a otro lugar de su cuerpo, alejado de la zona donde recibe la radioterapia.

Existen métodos específicos para realizar cirugías y administrar radioterapia que pueden ayudar a proteger la fertilidad de una mujer. Algunos de ellos aún están siendo investigados.

  • Criopreservación del tejido ovárico: el congelamiento de tejido ovárico que puede colocarse nuevamente en el cuerpo después del tratamiento contra el cáncer.
  • Supresión ovárica: el uso de determinadas hormonas para detener el funcionamiento de los ovarios. Las investigaciones actuales sugieren que esto no funciona bien para proteger la fertilidad durante el tratamiento contra el cáncer, pero los ensayos clínicos continúan.

Para los hombres

La criopreservación de esperma (también llamada banco de esperma) es un método efectivo para la preservación de la fertilidad. Incluye el congelamiento y el almacenamiento de esperma. Es mejor si se realiza antes de comenzar el tratamiento, ya que hay un riesgo mayor de producir daño genético al esperma obtenido una vez iniciada la terapia.

Otros métodos, como la criopreservación de tejido testicular y el reimplante, aún están siendo estudiados. Consiste en la extracción, el congelamiento y el almacenamiento de tejido testicular que luego puede colocarse nuevamente en el cuerpo después del tratamiento contra el cáncer.

Isabel Santillán explica que en “en niños antes de la pubertad se puede realizar congelación de tejido obtenido por biopsia testicular; y en niñas, congelación de corteza ovárica. Ambos procedimientos son invasivos, experimentales y con escasas garantías. Habitualmente, una vez superada la enfermedad, se transplanta al individuo la parte de testículo u ovario congeladas. El resultado de esto es muy pobre y existe riesgo de reintroducir células cancerígenas. Sin embargo, es posible que las cortezas ováricas congeladas ahora se puedan utilizar en el futuro si mejoran las técnicas de maduración in vitro de los óvulos y los espermatozoides, es decir, que seamos capaces de formar óvulos y espermatozoides en el laboratorio a partir de sus precursores”.

Tanto los óvulos como los espermatozoides pueden permanecer criopreservados de forma indefinida. “En el caso de los primeros, es necesario recurrir a una fecundación in vitro, y la probabilidad de éxito es la misma que si hubiese realizado el procedimiento antes de la enfermedad. Estos tratamientos también se utilizan en enfermedades reumatológicas y autoinmunes que requieren el uso de quimioterápicos, como el lupus eritematoso sistémico, la enfermedad de Behçet, el síndrome de Goodpasture y otras vasculitis”, apostilla la experta.

Por: Patricia Matey

Leave a comment

Uso de cookies

En www.revistarose.es utilizamos cookies de terceros para mejorar su experiencia de usuario. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aqui

CERRAR