Psicología

El paciente mayor; acompañar en la tercera edad
El paciente mayor; acompañar en la tercera edad

el paciente en la tercera edad

48 años ago

El paciente mayor; acompañar en la tercera edad

El cáncer es una enfermedad que nos afecta a todos. Quizá tengamos la percepción de que es algo que sucede a otros y que difícilmente nos puede pasar a nosotros. Pero lo cierto es que la enfermedad puede aparecer en cualquier momento de nuestra vida y, por ello, debemos tomar conciencia del valor de los hábitos saludables y de realizar revisiones periódicas.

La mitad de los tumores se diagnostican a partir de los 70 años

La probabilidad de tener cáncer aumenta en función de diferentes variables, siendo la edad el principal factor de riesgo. Se calcula que más de la mitad de los tumores se diagnostica a partir de los 70 años, por lo que, a mayor edad, mayor es el riesgo de tener un cáncer.
Recibir la noticia del diagnóstico de un cáncer no es fácil a ninguna edad. Aunque cumplir años y llegar a una edad avanzada te haga ser más consciente del riesgo de perder la salud y de la temporalidad de la vida, sigue resultando difícil escuchar las palabras: “Tienes cáncer”.

Recibir el diagnóstico

La forma de vivir el diagnóstico no difiere tanto con respecto a personas de edades más jóvenes. A cualquier edad es normal sentir miedo, tristeza, rabia o incertidumbre. No obstante, es posible que las personas mayores presenten mayores dificultades para entender la información del diagnóstico o para adaptarse a los cambios o incluso aceptarlos. En estos momentos, os animamos a centrar los esfuerzos en mantener su bienestar físico, social y emocional, y para ello, es importante valorar con el paciente qué es lo importante y qué no, y cómo le gustaría afrontar los cambios que se prevén.

Arropar el paciente 

Es recomendable acompañar al paciente a las citas médicas y dedicarle tiempo para reflexionar y ayudarle a comprender la información. Le servirá para sentirse arropado y querido en todo el proceso y os ayudará a adaptaros a sus deseos haciéndole protagonista.

Por supuesto, vivir un cáncer a estas edades dependerá de múltiples factores ligados a su bienestar, como la presencia de otras enfermedades o síndromes geriátricos (demencia, incontinencia, depresión, abandono, etc.). También de su autonomía y capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Por ello, cada caso deberá ser abordado de forma individual, y es aconsejable contar con el apoyo de profesionales de la psicología y el trabajo social para prevenir o actuar ante problemas de índole psicosocial.

Proceso del cáncer en una persona mayor

El proceso de la enfermedad en una persona de edad avanzada tiene ciertas peculiaridades con respecto a pacientes más jóvenes. El manejo del dolor, las expectativas de vida, la tolerancia al tratamiento y el apoyo familiar y social son aspectos cruciales a considerar en este colectivo de personas.

En muchas ocasiones, la edad avanzada implica mayores dificultades para recibir ciertos tratamientos, aunque esto no significa que no se pueda hacer nada para mantener su calidad de vida.

Evitar ciertos comportamientos 

El paciente tiene mucho que decir y hacer en cada una de estas áreas para que el proceso se adecúe a sus expectativas y necesidades. Sin embargo, uno de los aspectos que puede aparecer en la relación médico-paciente, o incluso en su entorno más cercano, es la adopción de actitudes excesivamente proteccionistas o paternalistas con respecto al paciente. La pérdida de la autonomía y de la capacidad de cuidar de uno mismo es uno de los grandes temores y, por ello, es necesario que la persona, independientemente de su edad, tenga control sobre su salud y sus decisiones, siempre que sea posible.

La conspiración del silencio 

Resulta paradójico que, a pesar de ser las personas de la familia con mayor experiencia y conocimiento vital, tendamos en ocasiones a sobreprotegerlas por percibir que tienen mayor debilidad o vulnerabilidad. Eso nos puede llevar a ocultar al paciente cierta información al pensar que puede perjudicarle o incluso que no está capacitado para entenderla o tomar decisiones adecuadas por sí mismo. Es lo que se conoce como ‘conspiración del silencio’: un pacto entre los familiares para ocultar información al paciente con la creencia de que le están protegiendo de la realidad.

Este tipo de actitudes, a pesar de forjarse en el afán de protección, pueden llegar a ser muy negativas para toda la familia ya que pasan por alto los deseos y derechos del paciente sobre cómo afrontar un momento tan importante de su vida.

Escucharse 

Recuerda que no hay mejor informador sobre tu estado que tu propio cuerpo, y que si el paciente pregunta o se preocupa, esto indica que desea información. Evitar el tema o mentirle al respecto provocará que sienta aislamiento y soledad, y que su tristeza y sensación de indefensión aumenten.

Adaptando la información a su capacidad de comprensión, a sus necesidades y al momento en el que se encuentre, y aportándola de forma progresiva, sin anticipar en exceso, lograrás atenuar gran parte de su incertidumbre y le ayudarás a coger las riendas.

La edad no es motivo para limitar el derecho de autonomía del paciente

Es cierto que, según avanza la edad, existe más riesgo de que las personas inicien un proceso de deterioro cognitivo que les impida tener plenas capacidades o que sean más dependientes de su entorno. Quizá requieran mayor apoyo para entender la información, acudir al hospital o tomarse la medicación. Cada caso debe valorarse de forma individual pero la edad nunca debe ser un motivo para limitar el derecho de autonomía del paciente en materia de información y toma de decisiones.

Incluso cuando exista algún tipo de dificultad para entender la información, la normativa establece que debe ser suministrada de acuerdo a las posibilidades de comprensión del paciente. Solo en casos de carencia de capacidad para entender la información, avalado por criterio médico, la información se ofrecerá únicamente al entorno del paciente.

Importancia del apoyo familiar

El apoyo familiar y social es fundamental en las personas mayores tras el diagnóstico de un cáncer. Hay estudios que avalan mejores resultados de supervivencia y calidad de vida en aquellas personas que cuentan con una red de apoyo. Sin embargo, las limitaciones para conseguirlo suelen ser las responsabilidades profesionales y domésticas de los hijos y la edad avanzada de otros familiares o amigos. Una solución pasa por realizar una adecuada planificación familiar para acompañar y cuidar del paciente durante el proceso de la enfermedad.

Hacer partícipes a diferentes miembros de la familia ayudará al paciente a sentirse acompañado durante la enfermedad, a hacer un mejor seguimiento de las indicaciones médicas y, además, reducirá sentimientos de culpa al no depender únicamente de una persona o minimizar el impacto de la enfermedad en la vida cotidiana de su entorno.

El sentimiento de culpabilidad del paciente 

En este punto, consideramos necesario profundizar en el sentimiento de culpabilidad que acompaña a algunas personas mayores con cáncer. Existe el deseo innato del ser humano de querer la mejor vida posible para sus hijos. Desde el momento de su nacimiento, adoptamos un rol protector que vamos desarrollando a lo largo de la vida y que busca su mayor bienestar. Por tanto, cuando nos diagnostican un cáncer en una edad avanzada, es normal que nos preocupe e inquiete la repercusión que puede producir en la vida de nuestros hijos, quienes están en pleno proceso de desarrollo familiar y profesional. Y esta inquietud puede hacer que el paciente tenga sentimientos de culpabilidad e ira.

Hacer ver al paciente que ante la circunstancia y los cambios que viven no hay responsables, y que hay satisfacción de los familiares por acompañarle en estos momentos, así como fomentar su autonomía y aportarle estrategias de autocuidado, le ayudarán a mitigar esa sensación de culpa.

La ira suele ser la expresión de un profundo sentimiento de tristeza y de frustración. No te tomes sus ‘salidas de tono’ como algo personal. Quizá siente impotencia por tener una cierta pérdida de autonomía en su vida, y es posible que solo necesite una mayor comunicación y que se tengan algo más en cuenta sus deseos. No dudes en consultar con un profesional de la psicología si estas emociones se mantienen demasiado en el tiempo o impactan en exceso en vuestra relación.

Al igual que es importante acompañar a las nuevas generaciones en su iniciación a la vida, también lo es acompañar a nuestros mayores en el proceso final de su vida. Recuerda que quereros es escucharos, acompañaros y respetaros. No dudes en llevarte el privilegio de acompañar a tus mayores en esta etapa de sus vidas.

CONSEJOS 

  • Respeta sus esferas de intimidad y autonomía
  • Cerciórate de lo que quiere y no quiere saber, y respeta sus decisiones
  • Ayúdalo a entender la información y a adueñarse de su proceso
  • Adapta la comunicación a su capacidad de comprensión y situación emocional
  • Respeta sus tiempos y dale margen para procesar la información y realizar aquellos cambios que sean necesarios
  • Pregúntale y obsérvalo: indaga sobre sus miedos y preocupaciones, es el primer paso para paliarlos
  • Ofrécele ayuda si tiene dificultades en la toma de la medicación, evitando hacerle sentirse culpable o incapaz de hacerlo de forma autónoma
  • Evita el lenguaje o las actitudes de carácter infantil al comunicarte con la persona mayor
  • Oriéntalo hacia el ahora, para que pueda disfrutar de su tiempo y de aquello que lo hace feliz
  • Acompáñalo en la toma de decisiones con respecto al final de su vida

 

Por: Fátima Castaño (psicooncóloga) y 
Diego Villalón (trabajador social)

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