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Reconstrucción del pecho tras la mastectomía
Reconstrucción del pecho tras la mastectomía

Reconstrucción mamaria Foto Pablo Gil

49 años ago

Reconstrucción del pecho tras la mastectomía

Uno de los miedos cuando te diagnostican cáncer de mama es perder uno o ambos senos. A esta incertidumbre se suman muchas dudas sobre cómo será la operación, cómo quedará finalmente el pecho, posibles riesgos, etc. 

Cáncer de mama y masectomia

Según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE), de las 25.000 mujeres a las que cada año se les diagnostica cáncer de mama en España, en torno al 64 % (unas 16.000) acaban siendo sometidas a una mastectomía. De estas, solo al 28 % se les reconstruyen las mamas, bien por decisión propia o médica si la enfermedad se encuentra en fase avanzada, aunque normalmente toda mujer mastectomizada puede someterse a una reconstrucción.

Como comenta la doctora Ana Jiménez, secretaria general de SECPRE y experta en cirugía mamaria, “cada mujer es un mundo en cuanto a dudas, pero lo que más suelen preguntar es qué tipo de reconstrucción es la más aconsejable o si es necesario cambiar las prótesis”.

Diferentes mujeres, diferentes técnicas

Según la fisionomía de la paciente, la calidad de la piel, qué tratamientos debe recibir, etc., existen diferentes técnicas de reconstrucción. “La decisión de usar una técnica u otra se toma de manera conjunta entre el cirujano y la paciente”, afirma la doctora Jiménez.

Reconstrucción inmediata

La reconstrucción inmediata es la que se realiza en el mismo acto quirúrgico que la mastectomía. Puede realizarse con expansor y prótesis, directamente con el implante de silicona o con técnicas microquirúrgicas usando tejido de otras partes del cuerpo. Es lo deseable para todas las pacientes, ya que es de gran ayuda para amortiguar el impacto emocional del diagnóstico de cáncer y de la amputación.

Reconstrucción diferida 

En pacientes no aptas para la reconstrucción inmediata por motivos médicos o por decisión propia, la intervención puede hacerse una vez finalizados los tratamientos con quimioterapia y radioterapia. Se denomina reconstrucción mamaria diferida. “Se tiende a que la reconstrucción sea inmediata siempre que sea posible y que se disponga de cirujano para ello. Si se difiere, no hay un tiempo estándar en cuanto a cuándo se reconstruye”, afirma la doctora.

Cada persona es diferente

La reconstrucción inmediata reduce el tiempo de estancia hospitalaria, los costes de ésta y los plazos de recuperación de las pacientes. No afecta a la evolución natural de la enfermedad y no interfiere con la quimioterapia adyuvante (la administrada tras la cirugía).

La reconstrucción diferida es aconsejable en pacientes cuyo caso requiere de técnicas muy complejas de reconstrucción, que aconsejan retrasarla para no alargar en exceso la intervención, van a recibir radioterapia o que presentan problemas médicos asociados, como obesidad o hipertensión graves.

Reconstrucción directa o prótesis en un segundo acto

En la misma operación de mastectomía trabaja un equipo de cirugía plástica para reconstruir la mama con un implante de silicona. En bastantes casos, esta técnica necesita anteriormente la colocación de un expansor.  Poco a poco se irá rellenando hasta que el tejido haya dado de sí lo suficiente como para alojar una prótesis. Con esta técnica se consigue una mayor simetría con respecto al seno sano. Aunque en caso de que haya tejido suficiente se puede reconstruir directamente con la prótesis sin necesidad de utilizar expansor, lo que reduce molestias y riesgos de infección.

¿Qué es un expansor?

El expansor mamario es como una prótesis desinflada con una válvula por la que se irá inyectando suero fisiológico a través de una inyección transcutánea para ir distendiendo los tejidos. La periodicidad con la que se inyecta el suero suele ser cada una o dos semanas y se realiza en consulta, a través de un pequeño pinchazo en la piel, y es indolora. Esta técnica puede realizarse mientras  se está en tratamiento con quimioterapia, siempre que la paciente se encuentre en buena situación hematológica. Dependiendo de la edad de la paciente, las prótesis deben o no ser renovadas. Es imprescindible si están dañadas, por ejemplo, por un gran impacto.

¿En qué consiste la técnica del colgajo de dorsal ancho?

En los casos en los que la piel se encuentra dañada por la radioterapia, o con grandes secuelas tras la cirugía de la mastectomía, se suele usar la técnica del colgajo de dorsal ancho en la que el tejido sano se extrae de la espalda. Este será rellenado bien con prótesis o con expansor, aunque hay casos en que puede ser suficiente con el tejido del colgajo o grasa propia de la paciente.

¿Qué es la técnica DIEP? 

En casos de mastectomía unilateral o en mamas pequeñas se suele usar la técnica DIEP (por sus siglas en inglés Deep Inferior Epigastric Perforator). Esta técnica consiste en la reconstrucción microquirúrgica de la mama con tejido abdominal de la propia paciente preservando el músculo. No se emplean prótesis ni otros implantes, evitando todas las complicaciones relacionadas con estos. Solo está contraindicada en las mujeres muy delgadas, con poco tejido para recrear la nueva mama, o en los casos en los que vaya contra las preferencias estéticas de las propias pacientes.

Contraindicaciones para ser candidata a la técnica DIEP

Al precisar de vasos sanos con los que asegurar el suministro sanguíneo de los tejidos extirpados y reimplantados, está contraindicado en mujeres fumadoras, diabéticas, con enfermedades del tejido conectivo o enfermedades cardiovasculares. De las 4.500 pacientes a las que se les reconstruye las mamas solo a unas 1.000 se les aplica esta técnica, que consigue una mama de aspecto natural, de tacto y consistencia idénticos a la sana, y que con el tiempo va a evolucionar igual que lo hace la mama sana; si engorda, si adelgaza o si se cae por la edad. En caso de no disponer de suficiente tejido abdominal, también se puede realizar una microcirugía con tejido del glúteo o del muslo.

Varias operaciones de reconstrucción 

En cualquier caso, independientemente de la técnica, a la intervención de reconstrucción mamaria en sí suelen seguirle una o dos operaciones más que vienen a afinar y completar los resultados. Esto incluye una cirugía de la mama sin cáncer ya que para lograr una buena simetría esta puede ser aumentada, reducida o elevada en la misma operación de reconstrucción o sucesivas. Así como la reconstrucción y pigmentación de areolas y pezones.

Cirujanos plásticos exclusivamente 

La doctora Jiménez insiste en que los únicos profesionales cuya formación incluye la microcirugía para la reconstrucción mamaria son los cirujanos plásticos. Por ello, si en tu hospital no existe un departamento de cirugía plástica y reparadora tienes el derecho a ser derivada a otro hospital que sí lo tenga.

Posibles riesgos

Los profesionales médicos deben informar a la paciente de los posibles riesgos de la operación antes de firmar el consentimiento. Estos pueden ser los propios de cualquier cirugía, como hematomas, cicatrices patológicas o problemas anestésicos, y las mujeres fumadoras pueden tener problemas de cicatrización y una recuperación más larga.

Contractura capsular 

Si en la reconstrucción se emplean implantes, existe una mínima posibilidad de que se infecte, normalmente en la primera o en la segunda semana tras la intervención. En algunos de estos casos, puede ser preciso retirar temporalmente el implante, pudiendo colocarse de nuevo más adelante. El problema más común relacionado con los implantes es la contractura capsular.  Se trata de la formación de una cápsula cicatrizal interna alrededor del implante que puede hacer que la mama reconstruida tenga una consistencia más dura de lo normal.  Esto no es más que una respuesta fisiológica exagerada del organismo a un cuerpo que no reconoce como propio. Existen varios métodos para combatirla, desde los masajes sobre la mama a su eliminación mediante cirugía.

La piel radiada pierde elasticidad 

Uno de los problemas con los que se enfrentan los cirujanos plásticos es que la piel radiada pierde propiedades de elasticidad y cicatrización, por lo que en ocasiones una primera intervención fracasa y es necesario realizar una nueva intervención para sanear la zona con tejido de otras partes del cuerpo.

El acabado final

La micropigmentación de la areola y el pezón constituye el punto final de la reconstrucción mamaria. Es un procedimiento incluido en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, aunque no se realiza en todos los hospitales públicos y muchas veces no se hace por desinformación o por falta de personal especializado. De hecho, solo el 30-40 % de los casos de reconstrucción mamaria tiene la areola micropigmentada.

Reconstrucción del pezón

La reconstrucción del pezón se realiza en torno a los tres/seis meses desde la primera operación. Se utiliza tejido de la propia mama con anestesia local. Desde ese momento, deberán transcurrir otros tres meses para proceder a la micropigmentación de la zona. Consiste en un tatuaje que, a diferencia de los habituales, se hace en la piel a menor profundidad y usando una pomada anestésica. En él, se emplean tonos marrones y rojizos que imitan el color de las areolas. Pasado un año desde la micropigmentación, es necesario retocarlo porque quizás los pigmentos se hayan aclarado. En cualquier caso, tal y como apunta la doctora Jiménez, “es el cirujano plástico quien debe valorar si esta técnica está aconsejada o no en la paciente, a quien se realiza una prueba para prevenir posibles alergias a los pigmentos”.

Reconstrucción según cada comunidad autónoma

Según datos de SECPRE, las listas de espera más abultadas en cirugía reparadora de la mama corresponden a Andalucía y Extremadura, con plazos de entre 6 meses y 5 años.  Madrid y Cataluña son las comunidades en las que menos tiempo esperan las mujeres mastectomizadas para la reconstrucción mamaria, si bien con gran disparidad entre unos hospitales y otros. Sumando los de toda España, la media nacional se sitúa en unos dos años, y son mayoría los centros que practican reconstrucciones inmediatas, aunque éstas sólo representan el 42 % del total.

La situación es atribuible a dos factores principales. Por un lado, al bajísimo número de cirujanos plásticos en la sanidad pública, ya que según las últimas estadísticas del Ministerio de Sanidad, de los 451 hospitales públicos españoles solo el 25,39 % incluye en su oferta asistencial la Cirugía Plástica y Reparadora, frente al 69,77 % de los privados que sí la incluye.

 

Por: Noelia Aragüete Fotos: Pablo Gil

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