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Relación médico-paciente: el cariño también importa
Relación médico-paciente: el cariño también importa

Relación médico-paciente: el cariño también importa

48 años ago

Relación médico-paciente: el cariño también importa

Nuestra revista está pensada para cada una de vosotras y nos encanta conocer vuestra historias personales. Conocimos a Isa a través de un comentario que dejó en nuestra cuenta de Facebook y nos pusimos en contacto con ella. 

No todas las personas son idénticas. Ninguna de vosotras (y vosotros) habéis tenido la misma experiencia frente al cáncer.  En este caso, os proponemos conocer la historia de Isa Hunt.

 ¿Nos puedes decir que tipo de tumor tienes? 

Me han realizado una mastectomía radical izquierda de un carcinoma ductual infliltrante de grado medio de malignidad que metastatizaba en dos de cinco ganglios aislados, con lo cual se me realizo una linfanectomia axiliar izquierda, ocurriendo esto en enero del 2014.

En enero del 2016 se me detectó metástasis ósea en grado avanzado en las dos caderas.

El cáncer es hormonodependiente y las pastillas que me dan me salvan de recaer pero destruyen mi vida, puesto que mi cuerpo no las tolera.

Dices que “tener cáncer es ser una patata caliente”, ¿por qué? 

Tengo muchas enfermedades aparte del cáncer y cuando voy a los especialista o al médico de cabecera enseguida me mandan al oncólogo. Éste me dice que no es competencia suya y por ello me siento una patata caliente, nadie se me queda, ni me da una solución y lo peor de todo es que el oncólogo me dice “no sé que te pasa, de verdad no sé lo que te pasa”. Y pienso ¿ en serio? Nadie tiene los efectos secundarios de unas pastillas tan dañinas que están matando mi cuerpo, pero que también me lo salvan… Yo conozco mi cuerpo y se que está cortado, envenenado, radiado, tatuado, cicatrizado, hormonado y que mi cuerpo está destrozado, necesito un médico que me acoja, que me diga vamos a ver que hacemos contigo,  que me acoja con cariño, comprensión y hacer lo posible para curar mis efectos colaterales.

Sobre todo unas palabras que nunca puede decir un doctor es un “no sé lo que te pasa” porque das al paciente el temor y el sentimiento de que no vas a ser aliviado y tener que ingeniártelas tú para ir a otro médico y a otro médico y a otro hasta que por fin encuentras a un doctor amable, cariñoso y que quiere curarme o aliviarme de alguna forma y tengo que reconocer que esos médicos, me hayan aliviado o no, me han hecho sentirme comprendida y sentir que cogían mi patata caliente y que se la quedaban.

 ¿No te sientes tratada con humanidad?

Vamos a ver, en toda mi vida he tratado con muchos doctores y es una pena, porque sólo ven la enfermedad, no el paciente. Ahora en mi enfermedad el oncólogo es un suplicio porque no me explica bien las cosas, ni puedo comentarle mis preocupaciones y tengo que salir muchas veces y echarme a llorar en la calle, no por la enfermedad que tengo sino porque no lo veo cómplice en mis preguntas, ni en mis pruebas y me siento  impotente y veo que es mi vida, que quiero vivir como sea con todas mis fuerzas y pienso en el oncólogo y confío en que aun no siendo tratada con comprensión sea un buen doctor, porque de hecho, hasta ahora, me ha salvado la vida. Pero es que a veces, ni me mira a los ojos, ve las pruebas y me dice que estoy muy bien y hasta dentro de tres meses y cuando le digo que me encuentro muy mal, él me dice que son las pastilla y que no las va a quitar.

¿Estás atendida por médicos de la sanidad pública? ¿Dónde?

No. [Isa no quiere contestar a la pregunta]

 ¿Te sigue un equipo pluridisciplinar?

No. Soy yo la que indago, la que intuyo y la que se ingenia ¿quien me puede aliviar mis secuelas de las pastillas.?

¿Has hablado con un psicooncólogo?

Sí. Me han atendido dos bellas personas que para mi han sido ángeles en mi sufrimiento y he aprendido a vivir con mi dolor, con mi sufrimiento, con la incomprensión de todos los doctores que me han tratado y ver las cosas buenas de la vida, la familia, los amigos y todo lo que tengo buen a mi alrededor y todos esos doctores buenos que me han querido ayudar. Todo esto y mucho más han hecho María y Eugenia, que entre las dos, hasta ellas me recomendaban donde podía ir, quien me podía aliviar. Gracias a ellas he conocido médicos que han aliviado mis males.

¿Te sientes sola? ¿Tienes el apoyo de tu familia?

Sí, me siento sola… pero cada vez  mas fuerte… con mas ganas de vivir, pero sola, tengo a mi alreedor mucha gente que me quiere y son mi motor. No me importa sentirme sola, porque cada vez me siento con mas ganas de lucha, ellos me han ayudado y yo a ellos.

 

Tengo el apoyo de toda mi familia, amigos y gente maravillosa que no conocía y  que se quedaron  a mi lado. Eso me sorprendió gratamente, pero a pesar de todo, estoy sola. Mi marido y mis hijas y mi madre… que murió en 2016, fueron el motor que me dio la fuerza de querer vivir, pero he sentido como yo sola llevaba mi barco con las manos en el timón siempre…. en los peores momentos. Es una enfermedad muy dura porque tienes cáncer y lo tiene tu familia también… yo lo he llevado muy bien desde el minuto uno. Sólo quería vivir por ellos, estar feliz por ellos, salvarlos de mi cáncer siempre con una sonrisa y  alegría de vivir, pero…. no he salvado a nadie, sólo a mi misma y ellos me han salvado a mi.

Isa en 2017

Este año ha sido horrible, ni mis 4 operaciones, ni mis 8 sesiones de quimio agresivas, ni mis 10 sesiones de radioterapia, que me dejaron fatal. Fueron tan malas como este año. Las pastillas prodigiosas, que me salvan la vida, hacen estragos en mi cuerpo, náuseas constantes, diarreas, mareos, no poder comer, postrada en la cama, apenas me tenía de pie, llegando a adelgazar 8 kilos en dos meses. Creí que poco a poco me estaba muriendo sin ser atendida por mi oncólogo, ni en urgencias, que me ponían un gotero y para casa.

¿Dónde está la atención especial para que no suframos los pacientes de cáncer las secuelas de los tratamientos? Yo no lo he visto. Abandonada completamente en mi casa por la sanidad. Pedí a Dios que se me llevara… pero no. Él me dio una tercera oportunidad de volver a la vida. Después de llamar a mi oncólogo y echarme a llorar sabiendo que no me iba a solucionar nada, vi la luz. Recordé una nutricionista-oncóloga que me recomendó que visitara mi onco-psicóloga, ya en los primeros días de mi enfermedad y con su comida y muchos cosas que me ha mandado me ha devuelto a la vida. Sigo mal y mi vida esta muy limitada, necesito la ayuda de mi marido y mis hijas cada  día, pero puedo salir, ver una película, pasear, ver el sol y disfrutar de la vida con tantas ganas como antes, y  lo más importante,  seguir tomando mis pastillas prodigiosas.

Isa y los médicos 

En este  tipo de enfermedades graves, los doctores deberían tratarnos con cariño y compresión y una sonrisa, mirándonos a los ojos antes de hablar de nuestra enfermedad, porque vamos con miedo, tanto el paciente, como sus familiares. Deberían cultivar la empatía, poniéndose en nuestro lugar, qué distinto sería, ¿verdad?  Veo necesario una asignatura para todos los doctores de cómo tratar al paciente. porque el cariño también cura.

Las lecturas y la dieta de Isa 

He  comprado los libros del Dr. Servan-Schreiber y los he leído tres veces, me encanta como aborda el tema desde muchos ángulos y nos trasmite mucha fuerza. Él era doctor  y paciente de cáncer y vio que distinta es la situación en el otro lado, el lado del paciente. Hay se ve lo que ocurre, indefensión, miedo y vio la frialdad de sus compañeros en él.

La doctora Odile [Fernández] no me gusta, es muy radical en la comida, muchos ingredientes que buscar, muchos guisos complicados para gente enferma que no puede con su alma.

La dieta que llevo es sencilla. Alimentos que puedo comer y alimentos prohibidos, alimentos especiales y sus días a la semana. Gracias a mi oncóloga-nutricionista he vuelto a vivir, no al 100 por cien,ni siquiera 30 por100 pero ya no estoy postrada en una cama y ahora sólo quiero seguir viviendo y ser feliz, que lo soy.

Esta entrevista me ha hecho sentirme bien, poder decir lo que siento y sentirme apoyada por vuestra revista. Si mi voz sirve de algo y llega algún doctor que hace que sea mas humano y si muchas mujeres se sienten como yo, que sepan que no les pasa solo a ellas. Dios quiera que sirva para alegrar corazones.

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