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Toma la palabra
48 años ago

Toma la palabra

Hoy nos habla de la “preocupación”, Bárbara Tovar, psicóloga y directora de la Clínica Bárbara Tovar (www.clinicabarbaratovar.com)

 

Adiós preocupación

 

La preocupación es protagonista de nuestras vidas y por supuesto de nuestro estilo de vida. Vivimos en una sociedad preocupada, rumiativa, que vive la mayor parte de su tiempo en los pensamientos dejando pasar por alto un gran número de sensaciones, olores y sabores del día a día cotidiano.

La preocupación nace en aquellos que buscan el control sobre el  futuro o la flagelación por el pasado. En el presente no hay lugar para la preocupación. Si prestáramos atención al ahora, no tendríamos la necesidad de preocuparnos, dejando que nuestra mente vaya de atrás adelante, sin detenerse en el aquí.

Pero como se puede apreciar en la propia palabra PRE-OCUPACIÓN, se trata de un hábito realmente poco eficaz, de estar siempre en la antesala de la ocupación, en lugar de simplemente cuando llegue el momento oportuno sentarnos a ocuparnos de aquello que acontece.

La preocupación es amiga de los “y si….”, “y si no consigo…”, “ y si al final….” “ y si me lo decía porque…” futuribles que en la mayoría de las ocasiones nunca llegan, por lo que el sufrimiento que nos ocasiona es totalmente inútil, o centrados en el pasado, donde ni una gota de culpa, o preocupación va a cambiar ni un ápice de lo que sucedió.

Sin embargo parece que somos incapaces de domar a la bestia.

La preocupación nace de una percepción equívoca de responsabilidad. Pensamos que el no preocuparnos por aquello que nos interesa o que nos importa sería como manifestar dejadez o, dicho de otro modo, despreocupación en el sentido peyorativo de la palabra. Pero nada mas lejos de la realidad. Dejar de pre-ocuparnos implica confiar en que cuando llegue ese puente sabremos cruzarlo, significa aprender que no aumenta la probabilidad de que ocurran nuestros miedos simplemente por el hecho de pensarlo e implica estar despiertos al presente con  los sentidos y con la mente.

Si la preocupación aparece con cierta frecuencia en tu vida tratar de seguir las siguientes recomendaciones:

1.-  Cada vez que aparezca, convéncete de que “cuando llegue ese puente, ya lo cruzarás”. Limítate a ocuparte  de las situaciones según vayan presentándose, no fantasees con posibilidades futuras que todavía no forman parte del presente. 

2.- Establece un horario para preocuparte, si realmente te resulta muy difícil dejar de hacerlo. Podemos estipular que todos los días de 12 h a 13 h voy a preocuparme, de forma que voy disciplinando mi preocupación para que no interrumpa de forma constante mis actividades y mis rutinas del día a día. Se trata de un entrenamiento. Al principio puede resultar difícil, pero si eres constante conseguirás reducir solo a una hora el tiempo en el que permites entretenerte con estos pensamientos. Incluso, si algún día se te olvida, mala suerte, mañana tendrás otro ratito. Procura dentro de esa hora ser constructiva en tu preocupación. Es decir, no solo dar vueltas a aquello que te preocupa, sino también tratar de elaborar un plan de acción.

3.-  Márcate como objetivo atender de forma mas frecuente a tu presente, y estar menos en tus pensamientos. Para esto es de gran ayuda la meditación. Rescatar el poder de la atención para convertirla en nuestro aliado es un ejercicio de lo más potente que te animo a probar y experimentar.

Recuerda que tal y como decía John Lennon: “la vida es eso que pasa mientras estamos haciendo planes”. Un poco de cemento en nuestros pies, para estar en el presente  a veces, y preocuparnos menos, es maravilloso. 

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