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Viaje hacia el bienestar
Viaje hacia el bienestar
49 años ago

Viaje hacia el bienestar

Cuando se habla de centros especializados en bienestar en España, un nombre surge una y otra vez en las listas de los centros más prestigiosos: SHA Wellness Clinic. Los famosos -desde Barbra Streisand a Bruce Willis pasando por Kylie Minogue, Isabel Preysler o Elsa Pataky- lo citan sin cesar, hablando verdaderas maravillas sobre este lugar tan lleno de paz.

Recientemente, me puse en modo SHA durante unos días y esta es mi experiencia.

A 35 minutos de Alicante, en el Albir, se encuentra SHA Wellness, escondido en un tranquilo lugar en medio de casas particulares. Alejandro Bataller, hijo del fundador y vicepresidente y director de marketing y estrategia de SHA, nos cuenta que era la casa familiar. Todo es de color blanco con paneles de madera, y lo primero que entra por los ojos y los oídos es la relajante música de una fuente.

Instantes después, es el olfato el que se despierta. En cada rincón se adivinan aceites esenciales que dan una inmediata sensación de bienestar. Al llegar a la habitación, suena una música apacible… Noto que empiezo a entrar en estado de relax.

Me invitan a hacer un recorrido por el lugar. Me cruzo con personas en albornoz y chanclas… Y no puedo evitar dejarme llevar por el pensamiento de que dentro de poco yo estaré como ellos, con cara medio dormida y un aire tranquilo. Al terminar, me dan mi “lista de actividades”. Mi pack se llama Discover (descubrimiento).

Lo primero que toca es un reconocimiento médico en el que me preguntan por mis costumbres, enfermedades… A continuación, me subo en una báscula mágica que aporta datos sobre la masa grasa y el nivel de agua en cualquier zona de mi cuerpo. Y además, suelen realizar una análisis de sangre, que a mí no me hicieron, que permite al equipo médico conocer con exactitud las necesidades de cada cliente.

Mi segunda cita me introduce en el mundo de la macrobiótica. La especialista me toca la cara, las manos, saco la lengua… y en un momento, lo sabe todo de mí. Directamente me quita la fruta (normalmente ingiero demasiados azúcares provenientes de frutas).

Cada día tengo prevista una visita a un especialista (belleza, genes, ozonoterapia…) que me explica su trabajo. La verdad es que todo me resulta muy interesante.

La gente no va a un hotel de lujo o a un spa ni a una clínica de adelgazamiento o médica cuando acude al SHA Wellness; quienes vienen aquí lo hacen porque necesitan hacer una pausa, pensar en su bienestar y cortar con ciertos hábitos nocivos como el tabaco. Todo el programa elegido está relacionado con el objetivo del cliente, y siempre están presentes la dieta y el ejercicio físico sea cual sea el tratamiento. Eso significa que los días aquí no se reducen a hacer visitas al médico, son también momentos de placer intenso con masajes relajantes, shiatsu, “tejidos profundos”, tratamientos “antiaging”… Estos son solo algunos ejemplos, pero la lista es interminable. Por no hablar de la zona de agua, una verdadera delicia.

Además de todo lo citado, y en medio de un paisaje exquisitamente cuidado, lo más sorprendente es el silencio, la paz que se respira.

Hay mucha gente -solo se la ve durante las comidas y las cenas-, desde españoles hasta franceses pasando por rusos o anglosajones (el 80% de la clientela es extranjera), y de todas las edades; pero durante el día casi no se ve a nadie, únicamente nos cruzamos cuando esperamos nuestro turno en las diferentes zonas de cuidados, y poco más. Eso ayuda, y mucho, a olvidarse de todo (o a intentarlo).

Otro punto fuerte de este lugar tan atractivo es la cocina del restaurante SHAmadi. Si algunos tienen la sensación de morir de hambre, debo decir que disfruté mucho en las diferentes comidas, tanto en el desayuno como en las demás. Se puede elegir entre tres menús. El primero, Kushi, es muy escueto (para las dietas de adelgazamiento). Pero además tenemos el Biolight (detox) y el SHA (muy completo). Personalmente, excepto el primer día, no he tenido ni una vez sensación de hambre.

A lo largo de la mañana ofrecen chupitos de frutas (prohibidos si estás haciendo una dieta de adelgazamiento o detox) o zumos de hortalizas en la zona de la piscina, y en cada rincón se pueden encontrar jarras de agua con limón, agua con pepino o agua con manzana y canela, por ejemplo. En mi caso, no podía beber durante las comidas, y por la tarde me tocaban dos infusiones bastante ricas. El personal -encantador- sabía exactamente lo que podía comer o no.

El segundo día, un dolor de cabeza tremendo me perseguía por culpa de mi “desintoxicación” del azúcar frutero. Pero al día siguiente había desaparecido.

Efectivamente, SHA Wellness vende bienestar. Los clientes con quienes he podido charlar repetían estancia. Varios me han explicado que lo que encuentran allí no existe fuera. Es un concepto tan particular como amplio. En SHA Wellness tratan todas las afecciones, desde las emocionales hasta un problema físico en particular. No venden magia. Uniendo las sabidurías de la medicina oriental y occidental, utilizan lo mejor de las dos culturas. Ellos defienden una teoría muy lógica: a diario es fundamental una alimentación saludable, la práctica de ejercicio físico y la relajación, un cóctel de hábitos que nos permite entrar en la zona del bienestar. Todo es organizarse para buscar un momento. Su ambición es ayudarnos a reflexionar sobre lo que nos conviene.

Alejandro Bataller me explicaba durante mi estancia el porqué de SHA: después de curarse de una enfermedad que padecía desde hace 30 años, y gracias a un cambio radical de vida, su padre, Alfredo Bataller, decidió dedicarse en adelante a mejorar la de los demás con la ayuda de sus hijos.

El éxito no llegó de un día para otro ni mucho menos. No se entendía muy bien la visión de los Bataller. Este proyecto, con muchos premios a sus espaldas, es el resultado del empeño, del rigor y del trabajo. La familia está siempre pendiente de las necesidades de sus huéspedes y buscando mejorar la estancia de sus clientes. Por esta razón, están ampliando las instalaciones y no descartan en un futuro próximo abrir más centros, fuera de nuestras fronteras, porque su idea es crear una marca referente a la salud y al bienestar, y eso desde el inicio.  Lo cierto es que SHA Wellness es un lugar Premium, tal y como lo define Alejandro Bataller, pero nada ostentoso. Todo es muy neutro, muy sutil. Eso también contribuye a este estado de tranquilidad.

Muchas personas pensarán que este lugar está dedicado a las personas con ciertos recursos económicos. Pero la realidad es que, aunque no es barato, cada uno decidimos si queremos invertir en bienestar o en otra cosa. Eso es filosofía de vida. Por mi parte, lo tengo claro. Me siento renovada.

En cuanto pueda, vuelvo.

Por: Valérie Dana Fotos: Rosina Ramírez

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