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Cómo afrontar el miedo a las revisiones durante y tras un cáncer
Cómo afrontar el miedo a las revisiones durante y tras un cáncer

Cómo afrontar el miedo a las revisiones Foto Santiago Lacarta on Unsplash

50 años ago

Cómo afrontar el miedo a las revisiones durante y tras un cáncer

El miedo a que vuelva a aparecer la enfermedad es una de las principales preocupaciones de las personas que han padecido cáncer, y cuando se acerca la fecha de las revisiones, este miedo está aún más presente. Es lo que se denomina síndrome de Damocles y, aunque pueda parecer difícil, existen técnicas para afrontarlo.

 

¿Qué es el síndrome de Damocles?

El miedo y la incertidumbre patológica de que una enfermedad vuelva a aparecer se denomina síndrome de Damocles en relación a este personaje de la cultura griega que fue cortesano en la corte Dionisio II. En un relato de la época se cuenta que Damocles intercambia su lugar en la mesa con Dionisio para disfrutar de los beneficios de estar en su sitio. Una noche, durante un banquete, Damocles miró hacia arriba y se dio cuenta de que encima de él había una espada colgando de un hilo muy delgado, por lo que fue incapaz de seguir disfrutando del banquete ya que pensaba que la espada podría caer sobre él en cualquier momento.

Cómo afrontar el miedo a las revisiones Foto Santiago Lacarta on Unsplash

Foto Santiago Lacarta on Unsplash

Miedo, ¿aliado o enemigo?

“Y es que el miedo puede ser un aliado cuando causa una sensación de alerta adecuada, pero también puede ser un enemigo si hace que nos alejemos de las revisiones”, afirma Belén Colomina, psicoterapeuta Gestalt e instructora de mindfulness que colabora con la aplicación de meditación Petit Bambou. Las revisiones son tediosas y generan diferentes niveles de ansiedad: física, cognitiva (pensamientos) y motora (conducta), pero son necesarias para detectar cualquier anomalía, no solo una recidiva de la enfermedad, sino cualquier efecto secundario de los tratamientos.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

  • Llegan a tu mente pensamientos intrusivos o rumiativos negativos:
    • Están continuamente en tu cabeza y parece que se retroalimentan, son cada vez más frecuentes, según llegan las pruebas de la revisión y la temible cita en la que el oncólogo te dará los resultados. Estos pensamientos son muy comunes en todos los pacientes, por lo que deben delimitarse y, una vez les hayas dedicado “su tiempo diario”, intentar focalizar la atención en otros pensamientos. 
  • Evitas hablar de la enfermedad y de las próximas citas médicas.
    • Crees que evitando hablar del tema se paliará el miedo a las revisiones. Quienes te rodean entienden por lo que estás pasando; déjales conocer tus sentimientos para que puedan acompañarte mejor psicológicamente. 
  • Dejas de hacer planes para el futuro por si en la revisión te dan malas noticias.
    • Son pensamientos anticipatorios sin ninguna evidencia. Aprendiste la lección: nadie sabe lo que le puede suceder mañana, así que vive cada momento, incluso si los planes no son como habías imaginado.
  • Atención selectiva e interpretación equivocada.
    • Antes de acudir a las pruebas es probable que estés más atento a tu cuerpo y puedes, incluso, notar molestias a las que hasta entonces no habías prestado atención. Ante cualquier duda, es necesario consultar con el oncólogo pero muchas veces esas molestias son solo fruto de una hipervigilancia.
  • Interpretación equivocada de signos externos.
    • Crees que algo va mal según el tiempo que tardan en llamarte para la consulta e interpretas signos negativos en las caras de los médicos. Estos síntomas son fruto de la ansiedad e irán desapareciendo según pase el tiempo y las revisiones sean satisfactorias.

¿Cuándo es necesario pedir ayuda a un especialista?

Si el miedo anticipatorio es excesivo e interfiere en el día a día, hace que tengas dificultades de sueño y que comas mucho más o mucho menos, quizá debas plantearte pedir ayuda psicológica. Los profesionales sanitarios están para ayudarte en todo el proceso, también después de pasar los tratamientos oncológicos, puesto que las secuelas psicológicas son las que son más difíciles de sobrellevar.

Empatía para gestionar mejor sus emociones

La empatía de estos profesionales te hará ganar confianza y te servirá para trabajar la gestión de las emociones, el control de los pensamientos y la ansiedad, independientemente de si ya contaste con un psicólogo o no durante los tratamientos. “Muchas personas solicitan la ayuda psicológica después de haber superado la enfermedad porque es cuando se sienten más desprotegidos. La irritabilidad, llorar y sentirse nervioso son comportamientos normales, porque forman parte del proceso de agotamiento”, como indica la psicooncóloga de la clínica MD Anderson, Marta de la Fuente, quien también apunta a que si una persona ya presentaba ansiedad antes de sufrir el cáncer, el hecho de tener que enfrentarse a las revisiones agrava la situación.

Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual para pacientes de cáncer y sus familiares aporta efectos positivos en pocas sesiones. Pedir ayuda a un especialista también forma parte del proceso oncológico, de hecho, según el Informe de Necesidades No Clínicas de pacientes de cáncer y sus acompañantes, elaborado por la Fundación ECO y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), un 30 % de los pacientes la necesita. Un dato alto a pesar de que casi en la mitad de los hospitales con servicio de oncología no cuentan con esta prestación y los pacientes deben acudir a asociaciones como la AECC, donde es gratuito tanto para pacientes como para sus familiares, o bien deben acudir a consultas de profesionales privados.

Técnicas para afrontarlo

Antes de la revisión llegan a la mente pensamientos anticipatorios negativos. Esto es completamente normal, tenemos que ser conscientes de ello y saber manejarlos. Para ello hay que pararse a pensar: estoy ante una revisión y es normal que esté nervioso. Externalizar este miedo y desahogarse hará que te sientas más aliviado. 

Es difícil poner palabras a los sentimientos, pero es necesario verbalizar cómo te sientes, quizás escribiéndolo y haciendo el ejercicio de intentar cambiar las frases en positivo. En vez de decir: “puede que la revisión vaya mal”, decir: “seguro que todo está bien”, cambiando los verbos de obligación por “quiero” o “no quiero”. “Es un ejercicio difícil, porque hay muchas más emociones que palabras para describirlas. El hecho que produce esta sensación no lo puedes cambiar, lo único que cambia de una persona a otra es la emoción”, cuenta Patty Lluch quien, a partir de sufrir un cáncer de mama y demás baches en la vida, ha encontrado su lugar como coach de Withoutfilters. Ella misma recomienda bajar la conciencia al nivel de aquí y ahora: párate y sé consciente de qué te dice tu cabeza.

Tratarse bien

Pon atención a cómo te hablas a ti mismo. Trátate con delicadeza, sin sentirte culpable por estar nervioso. Párate y dedícate tiempo ya que tú eres la persona más importante. Las técnicas de mindfulness te ayudarán a aceptar los pensamientos, incluso aquellos más negativos. No consiste en parar la mente, sino en aceptar que a esta también llegan pensamientos dañinos. “Hay que aceptar que es un proceso largo, pero que yo soy el responsable de mi bienestar. La mente es como un músculo que hay que entrenar”, afirma Belén.

Ejercicios para alejar la ansiedad

La doctora de la Fuente nos recomienda algunos ejercicios para ese momento angustioso que se vive antes de entrar en la consulta:

  • Practica la respiración abdominal, hará que tu cuerpo se serene.
  • Intenta estirar la espalda y el cuello ya que es posible que notes tensión en la espalda a causa del nerviosismo.
  • El nivel de pensamientos intrusivos es máximo en la sala de espera, por ello intenta llevar la atención a otro lado. Por ejemplo, puedes hacer cuentas, repasar la lista de la compra o pensar en las paradas del metro que tienes hasta llegar a casa.

 

Sobre todo, como dice la doctora de la Fuente, “no tengas miedo a sentir miedo”. Estás viviendo un proceso adaptativo en el que poco a poco irás alcanzando más seguridad y aunque el miedo no desaparezca del todo, aprenderás a vivir con él dejándole solo un pequeño hueco en tu vida.

 

 

 

Por: Noelia Aragüete Foto: Santiago Lacarta on Unsplash

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