Asesoramiento nutricional para pacientes de cáncer Foto: Maddi Bazzocco on Unsplash

El Institute of Oncology de Barcelona (IOB), en colaboración con el Hospital Quirón de Barcelona, ha desarrollado un programa de acompañamiento nutricional para pacientes de cáncer de mama con el objetivo de “mejorar su calidad de vida, minimizar los posibles efectos secundarios derivados del tratamiento y complicaciones con la nutrición, mejorar la tolerancia del tratamiento y favorecer el peso saludable (en caso de sobrepeso u obesidad, acompañar para reducir la grasa corporal de forma controlada y pautada)”. 

El programa

Se han establecido tres programas específicos según el tipo de tumor:

  • HER2 positivo
  • hormonosensible
  • triple negativo

Nutricionistas y oncólogos han trabajado juntos basándose en:

  • la evidencia científica (recordamos que los milagros no existen)
  • el tipo de cáncer 
  • el tratamiento, la sintomatología y las apetencias del paciente 

Asesoramiento 

Este programa consta de una primera visita en el transcurso de la cual se realizará una valoración nutricional teniendo en cuenta diferentes parámetros (clínicos, bioquímicos y funcionales), y una evaluación de la ingesta, hábitos dietéticos y tratamiento actual con la finalidad de diseñar una pauta personalizada, según los gustos y necesidades personales. 

“Es interesante asesorar a nivel nutricional de manera individual a cada paciente para ayudarle a minimizar posibles efectos secundarios y pautarle estrategias dietéticas adaptadas con el fin de mejorar su estado de salud y asegurar que pueda realizar todo el tratamiento de la mejor manera”, cuenta Jordina Casademunt, nutricionista-dietista en el IOB. 

El seguimiento 

Posteriormente, el paciente tiene a su disposición las visitas de seguimiento que pueden realizarse una vez al mes o cada dos meses durante todo el proceso, o coincidiendo con el día del tratamiento, para poder dar una respuesta inmediata a las necesidades del paciente. 

“Gracias al acompañamiento continuo se asegura minimizar el posible deterioro nutricional que, por experiencia, sabemos que se puede presentar a lo largo de todo el proceso oncológico y poder ofrecerle estrategias de hábitos de salud con el objetivo de mejorar su calidad de vida”, añade la nutricionista del IOB. 

La importancia de una dieta adecuada 

La dieta, además de ofrecer alimentos que apetezcan al paciente y asegurar un peso estable y el aporte de macronutrientes y micronutrientes adecuados, “tendrá que centrarse en recomendaciones dietéticas adaptadas en caso de neutropenia, náuseas y/o vómitos, diarrea y/o estreñimiento, mucositis, anemia, retención de líquidos, infección de las vías urinarias, aumento de peso y de grasa corporal durante la terapia hormonal, cirugía y radioterapia”, recuerda Jordina Casademunt. 

Dieta sí, pero con ejercicio físico 

Tan importante como comer bien durante el proceso oncológico es mantenerse físicamente activo. En este sentido, la nutricionista del IOB recuerda que “aporta muchos beneficios para las pacientes con cáncer de mama porque mejora los efectos secundarios más comunes del tratamiento oncológico como la fatiga. Además, ayuda en la prevención y el tratamiento del linfedema y puede ayudar a prevenir, a largo plazo, la pérdida de masa ósea asociada a algunos tratamientos”.

Asesoramiento nutricional para pacientes de cáncer Foto: Maddi Bazzocco on Unsplash

Foto: Maddi Bazzocco on Unsplash

 

¿Qué mejor que charlar con Jordina Casademunt, nutricionista-dietista en el Institute of Oncology de Barcelona (IOB) para entender cómo tenemos que actuar? 

Escuchamos a menudo: “como sano, tengo una vida equilibrada y padezco cáncer”. ¿La alimentación juega un papel destacado en el hecho de padecer cáncer o es un factor más que debemos tener en cuenta pero sin obsesionarnos? 

Así es, es un factor más que debemos tener en cuenta pero sin obsesionarnos. En el caso del cáncer de mama, la obesidad, el sobrepeso y la modificación de la adiposidad corporal pueden tener también un papel importante pero existen otros factores como el ambiental, los interruptores [o disruptores] endocrinos, la calidad del sueño, el factor hereditario, el estrés que puede modificar ciertas hormonas, por ejemplo. Es multifactorial.

Este programa, además de acompañar al paciente, tiene en cuenta los hábitos y las preferencias de la persona, algo que me parece imprescindible para que sea eficaz. Sin embargo, en Atención Primaria parece que somos todos idénticos porque se suele dar la misma dieta a todos y, en general, lo hace un médico de familia y no un nutricionista-dietista. ¿Por qué no se trabaja desde el aprendizaje y no desde el castigo, lo que parece que son estas dietas en general?

Por lo que sé, desde el Colegio Profesional de Nutricionistas-Dietistas se está procurando que la figura del nutricionista-dietista esté presente en los centros de asistencia primaria. Es una tema de prevención, de educación nutricional que todavía falta. Puede ser por muchos motivos como los económicos, o por funcionamiento interno. Lo está pidiendo la sociedad. El paciente está cada vez más activo, más interesado en interactuar en beneficio de su salud y quiere modificar sus hábitos de alimentación. Si desde el centro hospitalario no les podemos dar recomendaciones, el paciente va a buscar otras fuentes. Creo que es desde los centros de salud y hospitales desde donde se tiene que hacer pedagogía para ayudar a cambiar estos hábitos, de forma que el paciente forme parte activa de su enfermedad. En este momento estará acompañado por un equipo multidisciplinar y eso es lo que pide, que médicos, enfermeras y nutricionistas estén a su lado para ayudarle a mejorar su calidad de vida. 

Dice que la falta de nutricionistas-dietistas en Atención Primaria podría ser por temas económicos pero, ¿no cree que, al contrario, este gasto podría ser sinónimo de ahorro? 

Sí, por supuesto. La obesidad, el sobrepeso, son antesalas de muchas enfermedades y no solo de cáncer sino también de problemas cardiovasculares, diabetes. Se podría ahorrar mucho dinero pero aquí es cuestión del organigrama a nivel sanitario… Desde el Colegio, se está luchando para que exista esta figura porque es muy necesaria. 

Muchas de las personas que sufren un cáncer engordan a raíz de los tratamientos.  Se quejan de que comen igual que antes, que tienen mucho cuidado pero sin que eso tenga un efecto positivo. Porque está claro que esta situación no les ayuda a sentirse bien; si por un lado se recuperan de las operaciones y secuelas, estos kilos de más les pueden hundir. ¿Qué consejos se les podría dar?

En caso de que exista un tratamiento con quimioterapia, muchas mujeres engordan, es una realidad. Los cambios metabólicos pueden comprometer la composición corporal. Es importante que hagan ejercicio físico, cada una a su ritmo. Además, esta práctica limita la fatiga. Es importante mejorar la composición corporal porque estos tratamientos pueden reducir la masa muscular e incrementar el porcentaje de masa grasa. A nivel de la alimentación, es aconsejable realizar una valoración nutricional. Es mejor consumir alimentos ricos en fibra, hidratos de carbono de baja carga glucémica. 

El mejor consejo que podríamos dar es que cada paciente acuda a una consulta con un nutricionista-dietista. ¿Mejor si es especializado en oncología?

Lo recomiendo; es mejor porque conoce los tratamientos, sabe los efectos secundarios que pueden tener los tratamientos y ve muchos más casos de este tipo. 

No obstante, tener el peso adecuado no significa que comamos bien y que tengamos los micronutrientes y vitaminas necesarias en nuestro cuerpo. ¿Nos puedes explicar lo que necesitamos exactamente? 

Principalmente necesitamos los tres macronutrientes: hidratos, proteínas y grasas. Hemos de privilegiar las grasas poliinsaturadas reduciendo los embutidos, los quesos y la carne roja y priorizar los frutos secos, semillas de lino, aceite de oliva de buena calidad, aceite de lino (siempre en frío), pescados azules pequeños (sardinas, boquerones, caballas). En caso de cáncer hormonal es preferible no tomar suplementación con soja. Si tomamos un poco de leche de soja, no va a pasar nada, aunque puede dar gases y provocar mala digestión con lo cual durante los tratamientos, tampoco interesa. 

Acompañar a la persona durante este periodo de la vida a nivel alimenticio es fundamental, ¿porque no sabemos comer equilibrado o porque nuestro metabolismo se modifica con tantos fármacos como lo acabamos de ver? ¿Una persona puede gestionar su alimentación por sí sola? 

Creo que sí. Hoy en día hay mucha información y con sentido común, por lo que se pueden hacer cambios hacia una alimentación más saludable, más rica en alimentos reales. La recomendación sería ir al menos una vez a un nutricionista-dietista para que le haga unas pautas de hábitos de salud. 

¿Qué aporta la colaboración entre oncólogos y nutricionistas? 

El paciente pide cada vez más ser atendido por equipos multidisciplinares. Trabajar juntos es trabajar para el paciente, para mejorar su calidad de vida. El médico conoce a su paciente, los efectos secundarios, comparte la historia clínica, las analiticas. Toda información y colaboración suma siempre por el bien del paciente y permite actuar de forma personalizada. 

 

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