Financiación de tratamientos: Un desafío persistente
El Día Mundial del Cáncer de Riñón, celebrado el 19 de junio, pone de relieve tanto los avances como los desafíos en el tratamiento renal de esta enfermedad en España. Según el último informe Oncoindex, solo un tercio de los tratamientos recomendados por la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) reciben financiación completa en el país. Desde 2021, la cobertura pública se ha reducido significativamente, de seis a solo dos tratamientos financiados por completo. Actualmente, de las nueve sustancias recomendadas, dos carecen de financiación, y cinco están financiadas con restricciones.
Carla Galán, responsable de programas de Alivia en España, critica la falta de atención gubernamental hacia las necesidades de los pacientes, subrayando la importancia de mejorar el acceso a los tratamientos para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los afectados.
Prevalencia y diagnóstico del cáncer renal
El cáncer renal representa entre el 2% y el 3% de todos los tumores malignos diagnosticados en España, con más de 9,000 nuevos casos anuales. Es más frecuente en hombres que en mujeres, con una edad media de diagnóstico de 64 años. La forma más común de diagnóstico es incidental, a través de estudios de imagen realizados por otros motivos, lo que ha mejorado la detección precoz y el pronóstico.
Inmunoterapia y avances médicos
En los últimos 15 años, el tratamiento del carcinoma de células renales ha evolucionado significativamente. La inmunoterapia, especialmente el uso de pembrolizumab, ha demostrado mejorar la supervivencia global, consolidándose como un eje terapéutico en todas las fases de la enfermedad. Además, los tratamientos renales han permitido una supervivencia media de cinco meses para enfermedades avanzadas, mientras que ahora, la secuenciación de tratamientos permite alcanzar supervivencias superiores a 40 meses.
Secuenciación terapéutica: estrategias de tratamiento
En la práctica clínica actual, los pacientes con carcinoma renal avanzado a menudo siguen una secuencia de tratamientos diseñada para prolongar la supervivencia y mantener una buena calidad de vida. Gracias a estas estrategias, se han logrado medianas de supervivencia superiores a 40 meses en ciertas poblaciones.
La elección del tratamiento en primera línea debe basarse en la disponibilidad de opciones aprobadas, el grupo pronóstico (según criterios como los del IMDC) y las comorbilidades del paciente. Generalmente, las combinaciones de inhibidores tirosina-quinasa (TKI) e inmunoterapia han mostrado beneficios en tasas de respuesta, supervivencia libre de progresión (SLP) y supervivencia global (SG) en comparación con TKI en monoterapia. Ejemplos de estas combinaciones incluyen pembrolizumab + axitinib, nivolumab + cabozantinib, o pembrolizumab + lenvatinib.
La segunda línea de tratamiento suele depender de la terapia administrada en primera línea. Para pacientes que han recibido tratamiento renal con un TKI anti-VEGF en monoterapia, se recomiendan opciones como la inmunoterapia (nivolumab) o cabozantinib. Recientemente, el estudio fase 3 LITESPARK-005 ha evidenciado el beneficio de bezultifan (inhibidor oral de HIF-2a) en la supervivencia libre de progresión en pacientes tratados previamente con inmunoterapia y TKI.

Fuente: SEOM
Retos y futuro del tratamiento
Entre los desafíos futuros se encuentran la optimización renal de la secuenciación de inmunoterapia, TKI e inhibidores de HIF-2a, así como la identificación de biomarcadores predictivos para seleccionar estrategias más eficaces y personalizadas.
Fuentes: Fundación Alivia; Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)






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