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Con cáncer, protégete del sol… …y no renuncies a sentirte bien
Con cáncer, protégete del sol… …y no renuncies a sentirte bien

Con cáncer, protégete del sol SOL_LIMO

49 años ago

Con cáncer, protégete del sol… …y no renuncies a sentirte bien

Los rayos del sol son beneficiosos para la salud. “Liberan endorfinas y nos hacen sentir bien, además, nos aportan vitamina D; sin embargo, hay que exponerse a ellos de forma adecuada, sobre todo aquellas personas que han sido sometidas a tratamientos que pueden aumentar la sensibilidad solar”, apunta Marisol Soengas, jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). “No se trata de quedarse en casa, pero la piel está hipersensibilizada y hay muchas formas de tomar el sol, hacer ejercicio, pasear por la playa o la montaña, etc. La clave está en hacerlo siempre con protección”, añade.

 

Las personas con cáncer, por la propia enfermedad o por el hecho de recibir tratamientos que en la mayoría de casos suelen ser fotosensibilizantes (provocan que la piel se vuelva más sensible a la luz solar), deben tener especial cuidado a la hora de exponerse al sol. “Con el tratamiento oncológico la radiación solar, ya sea directa o indirecta, puede dañar nuestra piel y afectar a nuestra salud. Al fin y al cabo, la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y su función, que es protegernos, se puede ver alterada por lo que debemos ayudarnos con protección solar a diario”, afirma Virginia Barrau, vocal de Dermofarmacia del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza.

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Cómo afecta el cáncer en la piel

El propio cáncer y los tratamientos producen alteraciones y efectos adversos en la piel que pueden combatirse y que hay que atender de forma previa al tratamiento, durante el mismo y al finalizarlo. Entre las alteraciones, se encuentra la xerosis (sequedad extrema), el prurito cutáneo o picor, y la dermatosis por déficit nutricional. Como consecuencia de las terapias, también pueden producirse imperfecciones faciales, como sensación de tirantez en la piel, redistribución de la grasa en el rostro (acentuándose más los pómulos), aumento de los poros y aparición de rojeces. También pueden salir manchas (hiperpigmentación) inducidas por el uso de determinados quimioterápicos. En el mercado hay productos específicos para combatir todos estos efectos, que suelen desaparecer de forma total o parcial a la finalización del tratamiento.

Exposición al sol y tratamientos 

Con la exposición al sol aún hay que tener mayor cuidado, porque los tratamientos pueden inducir sensibilidad en la piel y provocar irritaciones o eczemas. Cada persona debe tener en cuenta la calidad de su piel; si esta es delicada tendrá que cuidarla más y, en caso de haberse sometido a radioterapia, lo recomendable es usar protección física. De hecho, lo más eficiente es llevar ropa, gorras, pañuelos, gafas de sol, sombrillas o paraguas. Además, cada vez se dispone de más tejidos transpirables que protegen mucho.

Cómo exponerse al sol

Las personas con cáncer deben consultar al médico si van a exponerse al sol, puesto que, en algunos casos, incluso se puede recomendar abstención total a la radiación solar durante un tiempo. La exposición a los rayos ultravioletas, aunque sea a niveles bajos, conlleva riesgo de quemaduras o un empeoramiento de los efectos secundarios cutáneos, por lo que hay que protegerse correctamente, a diario y aunque se lleve ropa. 

Recomendaciones

Una de las recomendaciones principales es no exponerse a los rayos en las horas centrales del día, y la protección debe ser durante los 365 días del año, aunque esté nublado, ya sea en la playa, la montaña o la ciudad. También hay que tener en cuenta que la sombra no protege del sol. Las cabinas cosméticas de rayos UVA están desaconsejadas. De hecho, su uso no está permitido en menores de edad. “Está demostrado que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer en un 35 % y mucho más si la piel está sensible”, declara la experta del CNIO.

¿Protegerse en todas partes?

Otro aspecto importante para María Vilate, directora médica de Cantabria Labs, es cubrir el rango de radiación visible, es decir, la luz que es capaz de percibir el ojo humano. “Estamos todo el día dentro del rango de luz visible (cuando estamos en la oficina, por ejemplo), y por lo tanto también tenemos que estar protegidas. Por ello es recomendable el uso de fotomaquillajes, que permiten estar cubierta de la luz visible y de la de pantallas de móviles y ordenadores”, afirma.

¿Cómo elegir su fotoprotector? 

En cuanto al fotoprotector, hay que elegir uno adecuado al tipo y necesidades de cada piel. Una persona de tez blanca, con lunares y ojos claros debe protegerse más. Es fundamental asegurarse de que el producto es de calidad, para que sea efectivo y garantice la seguridad. El Factor de Protección Solar (FPS) debe ser 50 como mínimo, y hay que comprobar que protege no solo de los rayos UVB sino también de los UVA (debe indicarlo en el envase, en un pictograma con esas siglas en un círculo).

¿Qué diferencia un fotoprotector de otro?

Otras recomendaciones sobre el producto las ofrece Leonor Prieto, directora científica de La Roche-Posay: “Debe tener buena tolerancia y ser fotoestable. Esto significa que debe mantener sus índices de protección al menos dos horas, que es el tiempo que se recomienda para reaplicar la crema. Si es para una persona con cáncer, debe de estar testado en pieles sensibles y en pacientes oncológicos. Como a veces es complejo elegir o saber cómo buscar el más indicado, lo ideal es consultar a los profesionales sanitarios o al laboratorio para que nos indiquen el producto más adecuado”.

¿Cómo aplicar el protector solar?

Otra recomendación importante es aplicarse correctamente el producto, de manera generosa, también por labios, orejas y cuero cabelludo si ha habido pérdida de cabello. En caso de cicatriz quirúrgica, hay que tener un cuidado especial, ya que la piel está más sensible porque ha sufrido un proceso de inflamación y hay riesgo de hiperpigmentación (volverse más oscura).

¿Mejor un producto caro?

“A la hora de elegir un fotoprotector, hay que asegurarse de que es de calidad. El mejor no tiene que ser siempre el más caro. Lo importante es que el proveedor sea fiable y que el factor de protección sea el que se indica en el envase. Por este motivo, hay que tener cuidado con las cremas de los mercadillos o las copias, porque no están controladas y al final no sabemos qué nos estamos aplicando”, explica Marisol Soengas.

Saber comprar 

En la misma línea, Virginia Barrau afirma que hay que asegurarse de que el filtro es de calidad. “Los hay más y menos estables, y no es lo mismo uno que aguante media hora que otro que aguante dos”, subraya. Además, el FPS debe cubrir todos los tipos de radiación y ser resistente al agua y a la fricción (por ejemplo, de la arena).

Importante para pacientes oncológicos

En pacientes oncológicos no debe llevar activos irritantes, parabenos ni alcoholes, y debe ser hipoalergénico. “En la farmacia, la eficacia es máxima, la calidad óptima y el precio razonable”, asegura. Con ella coincide María Vitale, directora médica de Cantabria Labs, para quien la farmacia ofrece seguridad. “Hay que elegir productos de calidad porque hay fotoprotectores cuya fórmula se desestabiliza y pierde eficacia, y además deben garantizar con estudios que tienen el factor de protección que se indica y lo que figura en el envase debe estar demostrado”, señala.

Productos bajo supervisión 

En cualquier caso, los cosméticos que se venden en la Unión Europea se rigen por el Reglamento Cosmético Europeo, uno de los más estrictos en materia de seguridad, según recuerda Leonor Prieto, directora científica de La Roche-Posay. “Creo que no es cuestión de comprar un producto caro o barato, sino de la relación calidad/precio. Concretamente en materia de protección solar, hay marcas que dedican mucho esfuerzo a la investigación solar y al desarrollo de filtros y productos cada vez más eficaces, que invierten mucho en estudios clínicos que avalan y garantizan la prevención de los riesgos de la exposición solar y previenen el cáncer de piel”. En su opinión, los criterios, más allá del precio, son “la confianza, la calidad, eficacia y aval científico y, en caso de duda, hay que buscar un consejo especializado”.

Resistencia, antipolución y fotoprotección oral: nuevas tendencias

La protección solar es un campo de continua innovación, y las marcas trabajan para conseguir fórmulas cada vez más protectoras, eficaces y seguras, con la menor cantidad de filtros y componentes. “Además, se incluyen activos hidratantes, como el ácido hialurónico, e incluso calmantes y antirritantes, como la neurosensina. Para las pieles con tendencia a las manchas, hay activos que protegen de la luz visible, como los óxidos de hierro, que son fórmulas con color, o derivados de ceramidas, que tienen acción antirritante y evitan el exceso de pigmentación”, apunta la directora científica de La Roche-Posay.  También hay productos de uso diario que combinan hidratación continua y protección muy alta. Los maquillajes, sobre todo los correctores, además de aportar un tono uniforme y una duración prolongada, como tienen más concentración de dióxido de titanio y pigmentos a base de óxidos de hierro, proporcionan una protección solar elevada y previenen las manchas.

En búsqueda de la comodidad 

La vocal de Dermofarmacia del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza recomienda los FPS compactos o polvos minerales, por su función estética. “A veces, con los tratamientos oncológicos, la tonalidad de la piel se vuelve cetrina, pero se puede corregir con estos productos. En caso de sofocos, si usamos un FPS con mucho cuerpo y textura compacta, estaremos incómodas; en cambio, con un factor de protección más ligero como los polvos minerales, encontraremos el confort para nuestra piel, algo importante sobre todo porque los vamos a usar todos los días. Los puedes llevar en el bolso y, cada dos horas, volvértelos a aplicar”, explica. “La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la salud, además de la ausencia de enfermedad, también es tener buen estado físico y psíquico, por lo que es necesario verse bien para sentirse bien”, opina esta farmacéutica.

Nueva generación de solares

Otro factor importante es hacer frente al efecto combinado de radiación solar y polución, ya que amplifica los problemas para la piel. “Ahora hay disponibles texturas antipolución que impiden que gases y partículas contaminantes se absorban a través de la piel, formando una barrera protectora. Por la noche, al limpiar la piel, se eliminan y de este modo se consigue una doble protección”, explica Prieto. 

Productos fáciles de utilizar y para toda la familia

Una de las innovaciones ha sido conseguir productos muy protectores, resistentes al agua y al sudor, con texturas totalmente invisibles y muy ligeras. Gracias a los polímeros inteligentes, garantizan una aplicación homogénea de los filtros, se pueden aplicar en el contorno ocular, sin provocar picor de ojos, y resiste cualquier condición a la que esté expuesto. “Todo ello sin apenas notar que nos hemos puesto un producto en la piel. No solo es importante a nivel de textura, sino que está demostrado que favorece el que nos apliquemos el producto adecuadamente. El mejor protector es aquel que nos aplicamos y nos resulta agradable, que no sea una obligación y al final no nos lo pongamos, aunque sepamos que esto conlleva riesgos”, señala.

Fotoprotección oral

Otra de las novedades en los últimos años es la fotoprotección oral, complementaria a la tópica (cremas). Se ha comprobado que un extracto de helecho tiene propiedades fotoprotectoras y antioxidantes, así como la capacidad de reparación del ADN celular. “Sabemos que la radiación solar induce a mutaciones que pueden desembocar en un cáncer de piel, por lo que, si protegemos la información genética de la célula, la estamos preservando para que no degenere”, según Vilate. Los pacientes con cáncer deben tomar este suplemento nutricional bajo la supervisión del médico, por los posibles efectos secundarios e interacciones de los fármacos.

 

Protegerse de los rayos UVA y los UVB

A la hora de exponerse al sol hay que tener en cuenta las distintas radiaciones a las que nos sometemos, principalmente los rayos ultravioleta A (UVA) y los ultravioleta B (UVB), sobre cuyos efectos informa el Consejo Oficial de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Si bien de verano a invierno los UVB disminuyen sustancialmente, lo hacen de manera menos acusada los UVA, que nos alcanzan durante más horas al día, más allá de la puesta de sol, y, además, tienen mucha mayor capacidad para atravesar el cristal.

Los UVB, aunque poseen mayor energía, penetran poco en la piel y a corto plazo son responsables del enrojecimiento y desencadenan el proceso de bronceado. Los UVA penetran en capas profundas de la piel y un exceso de exposición a estos rayos causa daños importantes sobre las proteínas responsables de la textura, elasticidad y firmeza de nuestra piel. Su radiación tiene efectos a largo plazo, como el fotoenvejecimiento de la piel, que se caracteriza por una intensa sequedad, arrugas muy marcadas, flacidez y falta de elasticidad.

Tanto los ultravioleta A como los B producen una alteración del sistema inmune. A largo plazo ambos podrían tener influencia en el desencadenamiento de cánceres cutáneos. Por tanto, es fundamental protegerse de ambos y comprobar que así se indica en el envase del fotoprotector solar.

Decálogo de consejos

  1. Antes de exponerse al sol, conviene consultarlo con el médico (en algunos casos, se recomienda abstención total de forma provisional).
  2. Tener especial cuidado de la piel durante el tratamiento y un año después.
  3. Protegerse todo el año también en la sombra, en la montaña y en días nublados.
  4. No exponerse al sol entre las 12 y las 16 horas.
  5. Utilizar protección física (sombrilla, paraguas, ropa, pañuelos, sombreros…).
  6. Elegir un protector solar adecuado y de calidad.
  7. El Factor de Protección Solar debe ser 50 como mínimo.
  8. Comprobar en el envase que protege de los rayos UVA y UVB.
  9. Aplicarse correctamente el producto, de manera generosa, y que cubra todas las partes del cuerpo.
  10. Verse bien para sentirse bien: los productos cosméticos pueden ser una ayuda.

 

Por: Lucía Gallardo Ilustración: Jaime Martínez Tomás

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