¿Cómo evitar estos sentimientos de inseguridad, desamparo, vulnerabilidad, incertidumbre, miedo, que son consecuencia de la falta de control sobre tu propio destino? Una opción es construir una base de confianza desde la que afrontar la situación, que te permita no quedar aferrada a la enfermedad y al pasado y hacer frente a nuevos retos que se presentan en tu vida,aprendiendo de las experiencias anteriores.
Algunas sugerencias que pueden ser útiles para afrontar los miedos, las preocupaciones y la ansiedad son las que ofrecemos a continuación:
- Definir claramente el motivo de tu temor es el primer paso para poder afrontarlo.
- Obtener información sobre tu enfermedad, los tratamientos recibidos, las secuelas de los mismos o las herramientas adecuadas para favorecer la rehabilitación. Esto puede ayudarte a tener una mayor sensación de control.
- Comentar con tu médico y tu entorno estos miedos te ayudará a obtener una información adecuada y a sentir que cuentas con su apoyo.
- Afrontar los miedos e inseguridades utilizando los apoyos que tengas a tu alcance (acompañamiento de familiares o tareas que te distraigan y relajen).
- Procurar realizar interpretaciones ajustadas a la realidad, sin dejarte llevar por anticipaciones negativas basadas en el miedo.
- Concentrar la atención en el hoy, ya que es lo único de lo que puedes estar segura. Los pensamientos negativos sobre el futuro pueden inmovilizarte o mantenerte en continua alerta, dificultando así que recuperes la normalidad.
- Retomar actividades y relaciones sociales con el fin de favorecer una dinámica psicológica más saludable que se aleje progresivamente del rol de enfermo y que te genere distracción y bienestar.
- Asesorarte sobre hábitos saludables que fomenten una mayor calidad de vida. Te ayudará a darte cuenta de que son factores controlables y de que son factores controlables y de que te ayudarán a sentirte mejor. Entre ellos, se encuentran la alimentación, el descanso o ejercicio físico.
- Realizar ejercicio físico adaptado a tus capacidades te ayudará a relajarte y favorecerá tu descanso.
- Practicar diariamente técnicas de relajación y reducir el consumo de cafeína y otros estimulantes pueden ser opciones válidas para disminuir la ansiedad.
- Seguir un método de solución de problemas eficaz que te ayude a utilizar mejor tus recursos.
- Realizar actividades agradables y planear momentos distendidos.
- Permitirte tiempo, no apresurarte a retomar las actividades y volver a la vida cotidiana de una forma gradual.
- Es importante que tengas presente que, en el caso de recaída, la enfermedad puede volver a tratarse y que las revisiones médicas periódicas facilitan la detección precoz de las recidivas. Tanto si eres pacientes como si eres familiar, la proximidad de las revisiones médicas puede agudizar ciertas emociones.
- El tratamiento farmacológico puede ser de ayuda en muchas circunstancias, pero siempre debes utilizarlo bajo prescripción médica para evitar efectos indeseados.





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