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Fatiga: sin fuerzas pero con razones para entrenar
Fatiga: sin fuerzas pero con razones para entrenar

Fatiga y ejercicio físico:Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

50 años ago

Fatiga: sin fuerzas pero con razones para entrenar

Es más habitual de lo que parece: al pasar por un cáncer, los pacientes se animan a mejorar sus hábitos de vida.

Casi a diario podemos encontrar publicaciones y noticias que inciden en el factor preventivo que la alimentación y la actividad física tienen contra esta enfermedad, y cuando se padece, la presión aumenta.

Cambios dietéticos 

Los cambios dietéticos parecen ser el primer elegido a la hora de modificar nuestras costumbres porque, siendo realistas, practicar ejercicio físico es más sacrificado a pesar de tener igualmente un efecto protector. Pero, es cierto que cuando se sufre fatiga relativa al cáncer, todo se hace más cuesta arriba. Este tipo de cansancio, cuya intensidad no corresponde al esfuerzo físico realizado y que no se reduce con descanso, limita la vida diaria y laboral de los pacientes y es más prevalente de lo que parece.

La fatiga, un hecho durante y tras un cáncer 

Algunos autores hablan de este síndrome sin darle importancia, pero en realidad la fatiga relativa al cáncer está reconocida como diagnóstico propio por la International Classification of Diseases, una herramienta de la OMS para el diagnóstico, epidemiología, gestión y propuestas clínicas de las distintas enfermedades registradas y que se utiliza para monitorear la incidencia y prevalencia de enfermedades y otros problemas de salud.

El ejercicio físico, ¿la solución a la fatiga?

Precisamente y a pesar de que la fatiga, efectivamente, limita la capacidad de actividad diaria, el ejercicio físico ha demostrado su efectividad para la reducción de este efecto secundario y la mejora general de calidad de vida de las pacientes. El por qué de las recomendaciones de ejercicio, aun a pesar de estar sufriendo este síndrome, es porque mucho de sus múltiples precursores se ven beneficiados de la práctica de ejercicio.

Fatiga y ejercicio físico: foto Kelly Sikkema on Unsplash

Foto: Kelly Sikkema on Unsplash

Sensación de agotamiento 

Tanto el cáncer como sus tratamientos curativos, suponen una serie de reacciones fisiológicas en nuestro cuerpo que conllevan distintos síntomas, síntomas que en suma y de forma encadenada, producen esa sensación de agotamiento. Poniendo un ejemplo sencillo, el dolor tras la cirugía, puede ser un factor estresante, que podría conllevar a un estado de ansiedad o depresión, el estado de ánimo puede dificultar el sueño, el insomnio suponer una disminución de la actividad diaria y así, sucesivamente, empiezan a desarrollarse un conjunto de alteraciones que finalmente se diagnostican como fatiga. Es necesario recalcar, que a pesar de que el ejemplo expuesto puede parecer fútil, no lo es en absoluto.

Necesidad de estimular el cuerpo

Debido al propio funcionamiento del cáncer así como del efecto de sus tratamientos, existen otros tantos ejemplos de cambios fisiológicos, con similar cascada de síntomas, cuya importancia clínica se considera mayor y que pueden beneficiarse directamente del entrenamiento. ¿Nunca has oído decir a alguien “cuanto menos hago, menos ganas tengo de hacer nada”? Pues así precisamente es como funciona este efecto secundario, y hay que frenarlo.

Moverse poco a poco pero moverse 

Para mantener nuestro organismo activo es imprescindible someterlo a estímulos. ¿Qué es si no una dieta de adelgazamiento? Normalmente, y en términos muy básicos, se trata de modificar el aporte de calorías en general o de algunos macronutrientes en particular en busca de adaptaciones del metabolismo que supongan una pérdida de peso. Pues con el ejercicio físico es prácticamente igual: exigir al cuerpo un movimiento, va a obligar a que se mantenga preparado para repetirlo si se le exige de nuevo, desarrollando cada vez mayor y mejor capacidad de respuesta.

No todo vale…

Pero como siempre, nos preguntamos ¿qué tipo de ejercicio tengo que hacer? ¿Vale todo? Pues quizá no. El ejercicio cardiovascular o aeróbico demostró reducir la fatiga y juega un papel fundamental en la mejora de los sistemas respiratorio y cardiovascular, pero es importante recalcar que, en base a multitud de investigaciones, es necesario que el entrenamiento de fuerza se incluya siempre en los programas de ejercicio dirigidos a controlar este síndrome.

El entrenamiento de fuerza como base 

Según la literatura científica, parece ser que el daño del tejido muscular es un efecto inherente del cáncer, es decir, se produce independientemente de los tratamientos médicos prescritos. Como ocurre cuando hemos estado tiempo encamados o con una articulación inmovilizada, es necesario obligarse a poner el cuerpo en movimiento con el objetivo de volver a entrenar su funcionamiento correcto. En este caso, el entrenamiento de fuerza, con intensidades crecientes y supervisado por profesionales (para evitar lesiones, controlar la técnica y poder disponer de asistencia si es necesario) sería una de las más potentes herramientas que podemos utilizar para reducir la fatiga relativa al cáncer.

Beneficios tanto psicológicos como físicos 

No dejaremos de abogar por la práctica de ejercicio físico cuando se pasa por un proceso oncológico, porque no se trata solo de conseguir beneficios psicológicos y emocionales, que son el regalo extra, se trata de que en un sentido estrictamente físico, vivimos en un organismo que merece ser mantenido, respetado y entrenado a pesar de todo lo que nos toque, porque lo que toca es precisamente vivir y hacerlo con calidad.

Fuentes:

  1. Hofman, M., Ryan, J., Figueroa-Moseley, C., Jean-Pierre, P., & Morrow, G. (2007). Cancer-Related Fatigue: The Scale of the Problem. The Oncologist, 12(suppl_1), 4-10. doi: 10.1634/theoncologist.12-s1-4.
  2. Meneses-Echávez, J., González-Jiménez, E., & Ramírez-Vélez, R. (2015). Effects of supervised exercise on cancer-related fatigue in breast cancer survivors: a systematic review and meta-analysis. BMC Cancer,15(1). doi: 10.1186/s12885-015-1069-4.
  3. Drouin, J., Armstrong, H., Crause, S., Orr, J., Birk, T., Hryniuk, W., & Hryniuk, L. (2005). Effects of aerobic exercise training on peak aerobic capacity, fatigue and physhological factors during radiation for breast cancer. Rehabilitacion Oncology, 23(1), 11-17.
  1. Battaglini, C., Bottaro, M., Dennehy, C., Barfoot, D., Shields, E., Kirk, D., & Hackney, A. (2006). Efeitos do treinamento de resistência na força muscular e níveis de fadiga em pacientes com câncer de mama.Revista Brasileira De Medicina Do Esporte, 12(3), 153-158. doi: 10.1590/s1517-86922006000300009
  2. Argíles, J., Busquets, S., & López-Soriano, F. (2006). Cytokines as mediators and targets for cancer cachexia. Cancer Treatment And Research, 130, 199-217.
Por: Aida Tórtola Foto: Kelly Sikkema on Unsplash

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