Investigación

La inmunoterapia también para el cáncer triple negativo
La inmunoterapia también para el cáncer triple negativo

Cáncer de mama triple negativo e inmunoterapia Foto: Pablo Heimplatz on Unsplash

50 años ago

La inmunoterapia también para el cáncer triple negativo

El cáncer de mama triple negativo es un cáncer que hasta ahora no tenía que pronostico por ser muy agresivo y difícil de tratar. Afortunadamente, gracias a la investigación, la situación está cambiando. 

La inmunoterapia está mejorando la vida de las personas con cáncer de pulmón y melanoma que tenían un pronostico complicado.  La buena noticia es que también esta terapia tiene un papel en el manejo del cáncer de mama.

Cáncer de mama triple negativo e inmunoterapia Foto: Pablo Heimplatz on Unsplash

Foto: Pablo Heimplatz on Unsplash

Noticias esperanzadoras

Estas buenas noticias se han producido en los últimos meses y se concentran en las pacientes con tumor triple negativo, el más agresivo y difícil de tratar y, por tanto, el más necesitado de nuevas opciones. El resultado más reciente es la demostración, entre las pacientes con enfermedad triple negativa, de que la sobreexpresión de PD-L1 es el principal biomarcador de respuesta a la primera inmunoterapia que ha demostrado un beneficio significativo sobre la supervivencia global.  

Cáncer de mama triple negativo

A diferencia de otros subtipos de cáncer de mama como el luminal con receptores hormonales positivos (70% de todos los casos) o el HER2 positivo (15%), el triple negativo representa un grupo muy heterogéneo y falto de progresos comparables en los últimos años a los otros dos grandes grupos de tumores.

Estudio IMpassion130

Se trata de un ensayo clínico fase III que demostró que añadir la inmunoterapia Atezolizumab (un anti-PDL1) como tratamiento inicial a la quimioterapia (nab-paclitaxel) se traducía en un incremento significativo de la supervivencia frente a quimioterapia sola. La supervivencia libre de progresión (SLP) fue de 7.5 vs 5.0 meses respectivamente, logrando una reducción de riesgo de progresión del 38% (HR 0.62 [95% CI: 0.49 – 0.78]); la supervivencia global SG fue de 25 vs 15.5 meses (HR 0.62 [95% CI: 0.45 – 0.86]). “Sabíamos”, explica la doctora Lluch, “por datos presentados en octubre en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica, que la inmunoterapia aporta más supervivencia en pacientes con enfermedad triple negativa. Ahora, los nuevos resultados difundidos el mes pasado en San Antonio, nos permiten saber asimismo que aquellas pacientes con tumores que sobreexpresan más de un 1% el biomarcador PD-L1, que suelen ser el 40-50% de todas las mujeres con tumores triple negativo, son las que obtienen un mayor beneficio. Es preciso estudiar aún más en profundidad cuáles son las candidatas idóneas pero ya podemos decir que esta opción está cambiando la práctica clínica en este subgrupo de pacientes”.

Estudio fase III KEYNOTE

A los datos con Atezolizumab habrá que sumar los que aporte el estudio fase III KEYNOTE con otra inmunoterapia, el anti-PD1 Pembrolizumab, en este caso en combinación con Eribulina.  Según la doctora Lluch, los estudios realizados van revelando que entre las mujeres con tumores triple negativo las que más se benefician de este nuevo abordaje terapéutico son las que presentan enfermedad en ganglios linfáticos, las que tienen menos masa tumoral y las que han recibido pocos tratamientos previos.

Quimioterapia oral en triple negativo

Una de las investigaciones destacadas en el San Antonio Breast Cancer Symposium celebrado el mes pasado ha sido liderada por GEICAM, con resultados muy relevantes para determinar el papel de la quimioterapia oral (Capecitabina) en pacientes con tumor de mama triple negativo operable y que han recibido quimioterapia convencional neoadyuvante y/o adyuvante. Los datos del ensayo clínico GEICAM/2003-11_CIBOMA/2004-01 revelan que no se produce un beneficio significativo sobre la supervivencia libre de enfermedad (SLE), que era el objetivo primario del estudio, ni sobre la supervivencia global (SG), aunque sí sugieren un impacto favorable en el subgrupo de pacientes con tumores triples negativos no basales. “Aunque no hemos podido comprobar que Capecitabina tras la quimioterapia estándar mejore la evolución de estas pacientes con una reducción en la tasa de recaídas. Sin embargo, sí existe una tendencia a favor del uso de este fármaco”, asegura el doctor Martín.

Seguir investigando…

A pesar de que no se ha alcanzado el objetivo primario del estudio, se ha ampliado la información sobre el abordaje terapéutico de estas pacientes tan necesitadas de nuevas y más eficaces estrategias. “Si bien los resultados son siempre difíciles de interpretar y las aplicaciones clínicas deben ser muy cautas, el resultado es que la Capecitabina puede ejercer cierto efecto positivo”, afirma el doctor Martín.

Además, ese beneficio parece más patente en un subgrupo de estas pacientes. “Un análisis de subgrupos de pacientes sugiere que aquellas mujeres con tumores no basales (definidas por inmunohistoquímica) parecen obtener un notable beneficio en la reducción de recaídas y en un aumento de supervivencia, aunque es necesario ampliar esta investigación para confirmar su validez”, asevera el doctor Martín. 

Nuevo hito anti-HER2

Otro avance reciente que, en opinión de la doctora Lluch, resulta especialmente relevante se localiza en el cáncer de mama HER2 positivo con enfermedad residual tras un tratamiento neoadyuvante (antes de la cirugía). A través del estudio fase III KATHERINE, por primera vez, subraya esta especialista, se ha comprobado que utilizando un anticuerpo conjugado (un anticuerpo y una quimioterapia en un solo fármaco), el T-DM1, se consigue un incremento de la supervivencia libre de enfermedad en estas pacientes que no alcanzan una respuesta completa (desaparición del tumor) con el tratamiento estándar de combinación de quimioterapia más el doble bloqueo (Trastuzumab y Pertuzumab) y en las que queda enfermedad residual tras la cirugía. Así, según los datos de este estudio internacional con participación española, la supervivencia libre de enfermedad invasiva a los tres años fue de un 88% para las que recibieron T-DM1 versus 77% para las tratadas con Trastuzumab. 

Trastuzumab durante 12 meses y no seis

Precisamente sobre el uso de Trastuzumab, nuevos datos presentados en San Antonio confirman que la pauta estándar con este medicamento debe continuar siendo de 12 meses –mejor que seis meses- según resultados del estudio PHARE en 3.380 pacientes en términos de supervivencia global y libre de enfermedad. “No obstante”, precisa la doctora Lluch, “esta investigación sí sugiere que si en algunas pacientes con poca enfermedad residual tras la cirugía resulta necesario, por algún motivo, suspender el tratamiento al cabo de seis meses, esta decisión no entraña grandes riesgos”. 

Otros estudios destacables

Esta experta llama la atención sobre otros estudios destacados en la investigación reciente en cáncer de mama. “En pacientes hormonosensibles hemos visto que Tamoxifeno a dosis bajas puede ser útil en pacientes con carcinomas intraductales. También se ha observado que en las triple negativo el retraso de la quimioterapia adyuvante más allá de 9 semanas tras la cirugía puede ser perjudicial”. Entre los hallazgos quirúrgicos, la doctora Lluch resalta dos trabajos (AMARO y ZETA20) que ponen de manifiesto que las pacientes con solo un ganglio afectado pueden controlarse con radioterapia sin necesidad de hacerse una linfadenectomia axilar (procedimiento quirúrgico para extraer los ganglios linfáticos).

Biopsia líquida

La biopsia líquida es una técnica mínimamente invasiva en la que se están produciendo avances que ayudan a conocer mejor cómo es el tumor y su evolución, lo que facilita la elección de la terapia para cada paciente y permite prever respuesta a tratamiento. “Tan solo con la extracción de sangre podemos hacer el seguimiento de las pacientes y disponer de datos para detectar las recaídas de forma temprana”, comenta la doctora Lluch.

Ejercicio físico y disminución de recaídas

Otro de los asuntos abordados en diversos estudios presentados durante el último San Antonio Breast Cancer Symposium fue la relación entre el estilo de vida y el cáncer de mama, cuyos resultados van en la línea de las investigaciones del Grupo GEICAM. Trabajos que han demostrado que el ejercicio físico y una restricción de la ingesta calórica disminuyen el riesgo de padecer este tumor (estudio Epi-GEICAM) y que analizan el efecto del deporte sobre la evolución del tumor (estudio EFiK), mediante la medición de marcadores de proliferación tumoral (Ki-67) y con un estudio genético asociado.

 

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