En 1957 se realizó el primer trasplante de médula ósea, es decir, de células madre sanguíneas. Desde entonces, este tipo de trasplantes ha evolucionado de tal manera que en la actualidad se emplea para curar una variedad importante de enfermedades, sobre todo aquellas que afectan a la sangre, como leucemias, linfomas, aplasia medular, mielomas, etc. En algunos pacientes que sufren esta clase de patologías, es posible alcanzar la curación con medicación específica más un “trasplante de células madre sanguíneas”, lo que se conoce en términos generales como trasplante de médula ósea.

¿Qué es la médula ósea?

La médula ósea es el tejido esponjoso que se encuentra dentro de algunos huesos y es donde anidan las células madre o progenitores hematopoyéticos, generadoras de todas las células de la sangre (leucocitos, hematíes, plaquetas) y de diversas células de otros tejidos. Lo que se extrae para la donación es la sangre que baña ese tejido, puesto que esta sangre es muy rica en células madre. La médula ósea no tiene nada que ver con la médula espinal, que es un haz de nervios que recorre la columna vertebral. Son pues las células madre sanguíneas que necesita el paciente en caso de precisar un trasplante. Sin embargo, aún sigue habiendo desconocimiento al respecto en el imaginario colectivo, pues “algunas personas piensan que les van a extraer la médula casi como si fuera un órgano”, dice Nieves Cuenca, perteneciente a la Fundación Leucemia y Linfoma.

Por otro lado, puesto que las células madre de la sangre también se encuentran en la sangre del cordón umbilical, el trasplante de sangre del cordón umbilical es una opción terapéutica con una trascendencia cada vez mayor. Hace años que se descubrió que la sangre del cordón umbilical contiene las llamadas “células madre sanguíneas”, especializadas en la renovación de todas las células de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas).

En la década de los 90 comenzaron a realizarse trasplantes de células madre procedentes de la sangre de cordón umbilical a pacientes cuya médula ósea estaba enferma, verificándose que se obtenían claros éxitos terapéuticos. De hecho, en la actualidad, la principal utilidad de la sangre del cordón umbilical son los trasplantes, que pueden indicarse en pacientes que padecen determinadas enfermedades congénitas o adquiridas de la médula ósea, tales como las leucemias agudas o crónicas.

Hoy en día se realizan trasplantes con sangre de cordón umbilical, médula ósea o sangre periférica procedente de un donante. Para el trasplante en niños o en casos urgentes de adultos, la sangre del cordón umbilical es la fuente más empleada, incluso preferible a la médula ósea completa. Las complicaciones como la enfermedad de injerto contra huésped son menores, y la supervivencia global puede ser mayor.

Si bien es cierto que determinadas enfermedades admiten el llamado ‘autotrasplante’, es decir, el paciente puede ser trasplantado con sus propias células madre tras un adecuado tratamiento, en muchos otros casos será necesario realizar un trasplante con médula sana procedente de un donante.

Según la Organización Nacional de Trasplantes, las posibilidades de encontrar el donante idóneo dentro de la familia son de un 30 %, por eso, en la mayoría de las ocasiones, en el 70 % de los casos, es preciso recurrir a la búsqueda del donante adecuado fuera del ámbito familiar. Es lo que se conoce como donante no emparentado.

“Es muy difícil que la médula sea compatible y requiere una búsqueda internacional”, dice Manuela Domínguez, coordinadora general de la Asociación Infantil Oncológica de Madrid, ASION. El hacerse donante de médula, inicialmente, supone la inclusión como donante potencial en el REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea), que es el registro oficial de donantes de nuestro país. La decisión de hacerse donante debe estar sustentada por una información veraz y completa que se podrá recibir de diferentes fuentes: de la Organización Nacional de Trasplantes, la Fundación Josep Carreras-REDMO, las diferentes consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas o de asociaciones de pacientes, entre otros.

Si el paciente no dispone de un familiar compatible, el REDMO extiende la búsqueda de un donante compatible por todo el mundo, eso es, a nivel internacional. Para ello, se pone en contacto con el Registro Mundial de donantes de médula ósea (Bone Marrow Donors Worldwide, BMDW), que recoge la información de todos los donantes de médula ósea y de sangre de cordón umbilical que hay en el mundo (más de 20 millones de donantes de médula ósea y más de 500.000 unidades de sangre de cordón umbilical depositadas en los bancos de este tipo de sangre). De esta forma, si existe un donante compatible en cualquier país, el REDMO lo encontrará esté donde esté. El doctor lldefonso Espigado, jefe de servicio de la Unidad de TPH (Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos) del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, explica: “Merece la pena intentar mantener el sistema de salud que permite curar a cualquier persona enfermedades graves independientemente de su poder adquisitivo, y para avanzar en ciencia hay que invertir en ciencia”. Y añade: “Aquí, como en otras cosas, el ciudadano también actúa por omisión”.

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