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No todas nos llamamos Angelina
No todas nos llamamos Angelina

No todas nos llamamos Angelina Foto Paweł Czerwiński on Unsplash

50 años ago

No todas nos llamamos Angelina

¿Qué harías si descubres que en tu familia está el gen BRCA1 y que tienes un 98 % de probabilidades de padecer un cáncer? ¿Cómo actuarías si, además, en tu empresa te dicen que, por tu bien, es importante que te operes, que no habrá problemas para recuperar tu puesto? Pues sopesas todo y vas adelante.  Así lo pensó Eva pero la realidad fue otra.

 

No todas nos llamamos Angelina Foto  Paweł Czerwiński on Unsplash

Foto :Paweł Czerwiński on Unsplash

A la madre, a la tía y a la hermana de Eva les detectaron un cáncer de mama. Los médicos decidieron someter a Eva y a su familia a pruebas genéticas. Ella dio positivo. Hace cuatro años la sometieron a una doble mastectomía profiláctica con reconstrucción. Durante meses tuvo que ausentarse de su trabajo para acudir a citas médicas. [Su empresa es una de las más grandes de España y cada año, en octubre, se pone el lazo rosa]. 

Circunstancias 

A Eva todavía le falta la micropigmentación y algunos retoques para terminar con el proceso de reconstrucción. Su baja ha sido larga y, tras ponerse los implantes, la Seguridad Social decide que está perfectamente y que puede volver al trabajo. Eva sufre mucho, se le inflaman los brazos, no la escuchan. Regresa a su trabajo de cajera en su empresa, lo que supone coger pesos importantes (botellas de agua de 5 litros, garrafas de aceite, etc.). Pudo cumplir con sus obligaciones laborales durante dos días. Hasta tuvo que dormir con su polo de trabajo porque sus brazos se habían hinchado tanto que no se lo pudo quitar.

Lógica vs realidad 

Lo lógico hubiera sido cambiarla de puesto pero se negaron sin entender su realidad. El servicio médico de la empresa se negó a escucharla y al tercer día fue a su hospital en el cual no entendieron que estuviera trabajando en ese estado. Le dieron un informe que presentó a la inspectora médica, otra vez estando de baja. A los tres meses recibió la incapacidad permanente total por su trabajo actual, el de cajera. 

Una mujer capacitada 

A estas alturas de la conversación queda claro que hablo con una mujer inteligente, con ganas de salir adelante. El hecho de no poder sujetar pesos importantes no quita que sea apta para cualquier otro tipo de ocupación. Ella se ofrece para realizar otra tarea pero el jefe de personal le explica que no tienen nada para ella y que la ley solo le obliga a guardar su puesto de trabajo medio año, es decir, que en diciembre 2019 la echan. 

Como Angelina Jolie, una cirugía profiláctica 

Recordemos que Eva no ha padecido cáncer, que su operación ha sido profiláctica, es decir preventiva. Eva se siente discriminada por una empresa que, por un lado, no la considera más allá de su puesto pero, por otro lado, se viste de rosa un mes al año. “Me tengo que tragar que ellos pongan una pancarta que apoya la prevención contra el cáncer, a las personas con cáncer. Pues a mí no me han apoyado. En medio de todo lo que me ha pasado, operaron a mi madre a corazón abierto. Mi trabajo era y es mi manera de despejarme”.

“Es verdad que no puedo sujetar objetos pesados pero puedo andar, puedo hablar.

Según Eva, la sociedad no está preparada para afrontar una enfermedad como el cáncer, para gestionar sus efectos secundarios, y es difícil no estar de acuerdo con ella. La mayoría de vuestros testimonios coinciden, no os sentís apoyadas ni comprendidas. “Es verdad que no puedo sujetar objetos pesados pero puedo andar, puedo hablar. Estoy trabajando en una empresa multinacional, me cuesta creer que no tengan otro puesto para mí”. 

Vivir ante todo

Y he de preguntarme si Eva se imaginaba tal situación cuando aceptó operarse. “No, lo único que me ha quedado es una paga de 560 € para pagar la hipoteca, yo sola porque soy soltera; al serlo no recibo ningún tipo de ayuda. Muchos días voy a comer a casa de mi madre porque, de otra forma, no puedo”. Eva tiene claro que sabiendo lo que ha ocurrido volvería a operarse; lógico, puesto que tenía un  98 % de probabilidades de padecer un cáncer. Lo que no había previsto es otro trauma. A la vez que la operan, la Seguridad Social le propone congelar sus óvulos para poder ser madre más adelante. La someten a las pruebas, está aceptada para que la manden al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Pero han tardado más de un año en contactar con ella y cuando lo hacen, ya no pudo ser. “Me han cortado la vida laboralmente y humanamente”. 

Empatía, ayuda ¿son solo palabras? 

Eva no padece cáncer; tiene un gen, el BRCA1, que le puede provocar la enfermedad. Operándose ha prevenido la enfermedad pero se ha convertido a los ojos de la sociedad en una persona con cáncer. Para las compañías de seguros (otra vez ellas), tiene BRCA1 con lo cual no interesa. “¿No hay nada positivo? Se habla siempre de ayuda pero, ¿dónde está? Y ¿la empatía?”

Eva como Angelina Jolie quisieron salvar su vida y tomaron la mejor decisión de su vida; a una la llamaron heroína, y a la otra le han quitado su trabajo. No, definitivamente, no todas nos llamamos Angelina.

 

Por: Valérie Dana Foto: Paweł Czerwiński on Unsplash

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