utero

El cáncer de cérvix es el tercero más frecuente después de mama y endometrio, aunque en algunas partes del mundo es superado por el de ovario.

Se produce por alteraciones en las células del cuello del útero, normalmente, causado por el virus del papiloma humano (VPH), del que se conocen más de 100 tipos, aunque el 70% de los casos es provocado por los tipos 16 y 18, según el Global burden of human papillomavirus and relateddiseases. Vaccine 2012.

Como comenta el doctor Juan José Vidal Peláez, jefe de Ginecología y Ostetricia de la Unidad de la Mujer en el Hospital Ruber Internacional, en los estadios iniciales, el VPH no suele desarrollar síntomatología. Aunque los subtipos 6 y 11 del virus suelen causar verrugas en o alrededor de los órganos genitales masculinos y femeninos, así como en el área del ano. Estas verrugas pueden ser apenas visibles o tener varios centímetros de diámetro.

La tipología más común y el tumor más frecuente es el carcinoma epidermoide, que se desarrolla en el revestimiento del cuello del útero; y el adenocarcinoma, que se encuentra en las glándulas que producen el flujo cervical. 

No es hereditario y no todas las mujeres que sean portadoras desarrollarán la enfermedad, ya que el virus puede estar presente de forma inactiva, pero sí tendrán probabilidades de padecer cáncer de cuello de útero.

“Es una enfermedad que no suele presentar síntomas, solo en estadios muy avanzados, y por ello es muy importante la prevención”, recomienda el Dr. Vidal. Y explica que es necesario acudir al médico si se sangra tras el coito o entre menstruaciones o si se nota hinchazón y dolor en la zona. 

Actualmente se puede descubrir fácilmente si una mujer posee el virus gracias a las técnicas de hibridación o de reacción en cadena de la polimerada. 

Además, a través de la citología, también se pueden detectar cambios y alteraciones en las células del cuello del útero antes de que sean cancerosas. Por ello, la mortalidad en este tipo de cáncer ha disminuido significativamente.

La conización quirúrgica es el tratamiento habitual para displasias severas o leves y para  aquellas que, aun siendo leves, son persistentes por ser lesiones precancerosas. Esta técnica consiste en extraer tan sólo la zona afectada. Únicamente el cáncer de cérvix inicial microscópico en mujeres que no han tenido hijos se puede tratar con una conización. 

En el caso de que se haya realizado una conización en profundidad, de más de 10 mm, la mujer tiene más riesgo de aborto, ya que el cuello del útero puede quedar más abierto y estas pacientes recibirían controles ecográficos cervicales para controlar su longitud. En el caso de verse acortado el cuello del útero se les colocaría un aro (pesario) o se realizaría un cerclaje, que consiste en cerrar el cuello con puntos de sutura.

Si el cáncer ha avanzado, y ya se considera un carcinoma invasor, hay que extirpar la totalidad del útero y de los ganglios regionales, lo que se conoce como operación de Wertheim-Meigs. 

¿Cómo se puede prevenir?

La realización de revisiones ginecológicas con citología es la mejor manera de prevenir la lesión. Aunque a las pacientes con histerectomía total (extirpación de útero y cérvix), por causa no relacionada con el cáncer ginecológico, según el nuevo protocolo del 2014 no se les ha de realizar citologías rutinarias si en los últimos 10  años no han tenido alteraciones citológicas. 

Los facultativos recomiendan comenzar esta prueba tres años después de iniciar las relaciones sexuales o a partir de los 25 años y repetirla anualmente, aunque el cribado poblacional de inicia a partir de los 30 años. 

Al ser un virus de transmisión sexual, se recomienda el uso del preservativo en todo tipo de prácticas sexuales, ya que, comenta el Dr. Vidal, “la transmisión del virus puede producir cáncer de recto, faringe o pene”. De hecho, se estima que en Europa se producen anualmente unos 6.800 casos nuevos de cáncer anal, entre los cuales, el 75 80% es atribuido a los tipos 16 y 18 del VPH, según Global burden of cancers attributable to infections in 2008: a review and syntheticanalysis. El doctor Vidal recomienda la vacunación como método de prevención, ya que ayuda a combatir los tipos de VPH responsables de la mayoría de los casos en Europa.

Vacunas

En nuestro país, la vacuna frente al VPH está incluida en el calendario de vacunación y financiada por el Sistema Nacional de Salud para niñas de entre 11 y 14 años. La edad de vacunación varía en función de la Comunidad Autónoma, siempre dentro de esta franja. Lo recomendable es vacunar frente al VPH lo antes posible para obtener la máxima protección, preferiblemente antes del inicio de la actividad sexual, para evitar haber estado expuesto al virus. La OMS reconoce la alta eficacia y seguridad de la vacunación frente al VPH. 

En España se comercializan dos vacunas para prevenir el VPH:

Gardasil®, desde 2007, y comercializada por el laboratorio Sanofi Pasteur (MSD). Cervarix®, en España, desde 2008, de Glaxo-SmithKline (GSK).

Gardasil® es la única vacuna tetravalente frente al Virus del Papiloma Humano (VPH), indicada para la prevención de lesiones genitales precancerosas (cervicales, vulgares y vaginales), cáncer del cuello de útero y verrugas genitales causadas por los tipos 6, 11, 16 y 18 del VPH. Aprobada desde 2006 por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), se han distribuido en el continente 29 millones de dosis, aunque es en 2007 cuando se empieza a comercializar en España. Gardasil® se administra bajo una pauta de 2 o 3 dosis en función de la edad de vacunación. En mayores de 14 años, se da en tres dosis para garantizar la eficacia y protección a largo plazo aunque, recientemente, la EMA ha autorizado la administración en dos dosis en niños y niñas adolescentes de entre 9 y 13 años, ambos incluidos. Este medicamento está indicado únicamente para uso profiláctico, ya que no ha demostrado tener un efecto terapéutico.

Hasta el momento, no se han realizado estudios en España para evaluar la variación de la incidencia del VPH tras la introducción de la vacuna en el país, ya que para poder medir la efectividad es necesario que transcurran entre 15 y 20 años. Aunque sí se puede evaluar el impacto de estos programas en plazos más cortos atendiendo a la reducción de verrugas genitales y lesiones precancerosas. En este sentido, según datos de un reciente estudio publicado en Australia tras la puesta en marcha de un programa de prevención con esta vacuna, en menos de cuatro años, la incidencia de las verrugas genitales ha disminuido de forma drástica, habiendo prácticamente desaparecido entre las generaciones a las que se les administró la vacuna (mujeres de menos de 21 años).

Cervarix® está igualmente indicada para la prevención de las lesiones premalignas del cuello de útero y del cáncer de cérvix, relacionados casualmente con los tipos 16 y 18 de VPH y ofrece un innovador sistema adyuvante AS04, que confiere gran potencia y duración a la inmunización. Al igual que Gardasil®, se administra en tres dosis.

 

FACTORES DE RIESGO

  • El riesgo de padecer cáncer de cuello de útero aumenta con la edad, aunque como comenta el Dr. Vidal, “en la actualidad, cada vez vemos a mujeres más jóvenes con esta lesión ya que comienzan antes a mantener relaciones sexuales”.
  •  La conducta sexual: “a mayor número de parejas sexuales, mayor riesgo”.
  •  No realizarse revisiones ginecológicas y citologías regularmente.
  •  Estar infectado por el VIH.
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