Psicología

Mastectomía: el síndrome de la mama fantasma
Mastectomía: el síndrome de la mama fantasma

El síndrome de la mama fantasma Foto: Simon Matzinger on Unsplash

50 años ago

Mastectomía: el síndrome de la mama fantasma

Es una entidad poco conocida en el ámbito de la senología, estudios hablan de una incidencia del 7 al 18 % de las mujeres mastectomizadas.

 

Según el doctor Miguel Ángel Seguí, miembro de la junta directiva de SEOM, la amputación de cualquier órgano del cuerpo puede producir sensaciones extrañas o dolores que son interpretados por el paciente como si el órgano todavía estuviera en su sitio. Aunque es muy habitual tras amputaciones de miembros, esta situación también puede aparecer tras la amputación de la mama.

El síndrome de la mama fantasma

Es lo que se conoce como el “síndrome de la mama fantasma”. Comprende un conjunto de síntomas en mujeres mastectomizadas que se define como todas aquellas sensaciones que la paciente refiere como “si todavía tuviese la mama”, y abarca un gran abanico de situaciones que van desde fenómenos intensamente dolorosos hasta simples molestias o incomodidad. La doctora Ana Plaza, psicología clínica catedrática asociada de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, explica que “la sensación de la teta fantasma ocurre en el cerebro; la corteza cerebral se encarga de gestionar la falsa percepción del miembro amputado.

La percepción del miembro amputado

La sensación de la teta fantasma es la evidencia incontestable de que existen procesos de representación cerebral del cuerpo que persisten aún en caso de pérdida de la parte corporal representada, por tanto es el esfuerzo compensatorio de reestructuración de la imagen corporal. La teta fantasma está mediada por aspectos psicosociales, emocionales y cognitivos, determinados por los constructos pre-existentes (creencias, valores, experiencias), individuales y particulares de cada fémina”.     

“La sensación de la teta fantasma ocurre en el cerebro; la corteza cerebral se encarga de gestionar la falsa percepción del miembro amputado”

Poca incidencia

El síndrome de la mama fantasma es una entidad poco conocida en el ámbito de la senología. “Varios estudios hablan de una incidencia del 7 al 18 % de las mujeres mastectomizadas, aunque se puede considerar que hasta un 50-60 % de las pacientes que han sufrido una mastectomía explican episodios dolorosos tras la cirugía, y en estos casos siempre hay que contemplar si el síndrome de la mama fantasma contribuye en mayor o menor grado a la aparición de este dolor”, explica el doctor Seguí. Por su parte, la doctora Plaza indica que “el síndrome de la teta fantasma se observa en 11,2 % de las pacientes, y las sensaciones fantasmas en el 30 %. No obstante, el 67 % de las mujeres presenta alteraciones emocionales como la depresión y la ansiedad”.

Dolor neuropático

Entre sus causas, “la hipótesis más aceptada para explicar la aparición del síndrome de la mama fantasma es que se trata de lo que llamamos un dolor neuropático; es decir, que hay una alteración de las vías nerviosas del dolor tras cortar, necesariamente, los nervios de esta zona al realizar la cirugía”, señala el miembro de la junta directiva de la SEOM. “El aparato psíquico se resiste a aceptar la pérdida, y el miembro fantasma es una manera gradual de encontrar la compensación de la misma hasta que se imponga el principio de la realidad y la labor del duelo (pérdida de la teta) se va estableciendo”, dice la doctora psicóloga clínica de la Universidad Católica de Puerto Rico.

Sensaciones en el cuerpo

El síndrome de la mama fantasma abarca un gran abanico de situaciones, que van desde una sensación continua de pesadez, picazón u hormigueo hasta un dolor más o menos intenso. Posiblemente, estas diferencias se deban a que no resulta fácil describir y localizar las sensaciones en una mama que no se tiene. La aparición del síndrome de la mama fantasma se da generalmente durante los tres primeros meses tras la mastectomía, aunque puede ocurrir incluso al año. A partir de su aparición, la evolución de los síntomas es muy variable, aunque suelen mantenerse constantes entre los tres y los seis primeros años.

“Desde la perspectiva psicodinámica, el dolor fantasma tiende a ocurrir cuando las partes amputadas son de importancia para la imagen corporal, constituyendo una actividad de negación”

Diferentes tipos de dolor

El dolor es un constructo subjetivo multidimensional que incluye componentes sensoriales, cognitivos, autonómicos y comportamentales. “Desde la perspectiva psicodinámica, el dolor fantasma tiende a ocurrir cuando las partes amputadas son de importancia para la imagen corporal, constituyendo una actividad de negación. Además, factores como el estrés, la fatiga y un apoyo social limitado exacerban el dolor fantasma. Los niveles altos de pensamiento catastrófico, niveles bajos de la percepción de apoyo social y niveles altos de respuesta de familiares predicen la intensidad del dolor fantasma, la interferencia del dolor y la depresión. Vaquerizo (2000) señala una explicación psicológica al miembro fantasma doloroso, indicando que alteraciones psico-emocionales provocan o aumentan el dolor fantasma”, explica la doctora Plaza.

La mastectomía, estigma de mutilación

“Para muchas mujeres, la mastectomía es un estigma de mutilación que se asocia con síntomas psicológicos, y el dolor de mama fantasma puede ser un reflejo de estas alteraciones psicológicas como ansiedad y depresión. Dado que la ansiedad o el estrés generados pueden agravar estas situaciones, es muy importante que el clínico pregunte expresamente por esta condición y la paciente pueda expresar con normalidad todas estas emociones”, dice el doctor Seguí.

Un impacto emocional tremendo

La mastectomía causa un impacto emocional intensamente perturbador, debido no solo al significado de la enfermedad, sino también a la privación de un órgano. Y no únicamente por la mujer, sino también por la sociedad, su privación acarreará un impacto emocional difícil de superar en la fémina y en las personas de su entorno. “Se entiende que el impacto psicológico afecta a algo que es distintivo de la feminidad, autoestima, percepción de la imagen corporal y sexualidad, y ello unido al sufrimiento causado por la enfermedad.

“Para muchas mujeres, la mastectomía es un estigma de mutilación que se asocia con síntomas psicológicos, y el dolor de mama fantasma puede ser un reflejo de estas alteraciones psicológicas como ansiedad y depresión”

El gran peso de la responsabilidad

Además del impacto del diagnóstico y la pérdida corporal, en la cultura se atribuye el concepto de responsabilidad personal frente a la enfermedad. Un estado de salud malo se atribuye a motivos personales y a la debilidad de carácter. Se relaciona el cáncer de mama con las emociones reprimidas, depresión, aporte nutricional deficiente, consumo de cafeína, alcohol y tabaco. Estas creencias son frecuentes y tienden a provocar sentimientos de culpabilidad”, afirma la doctora Plaza.

Lidiar con emociones

El dolor fantasma influye en el bienestar psicológico, mediante el impacto en los niveles de actividad, constituyéndose en uno de los predictores de ansiedad ante la imagen corporal asociado con el estrés y la depresión. Las personas que sufren una pérdida corporal se enfrentan al significado de la muerte y a la conciencia de un cambio en sus constructos personales. La pérdida corporal se puede entender como la muerte anticipatoria, porque se extingue una parte del individuo. Por lo tanto, la experiencia de la muerte puede afectar al sentido de identidad y estilo interpersonal para comprometerse en relaciones íntimas con otros.

Tratamiento multifactorial integral

“No existen estudios en los que se hayan comparado las distintas opciones de tratamiento. Parece lógico pensar que las terapias para tratar el síndrome del miembro fantasma de las extremidades podrían ser también efectivas en el síndrome de la mama fantasma, aunque se requieren estudios que lo demuestren. Posiblemente, el mejor abordaje sea un tratamiento multifactorial integral, tanto desde la perspectiva médica como desde la perspectiva psicosocial de la enfermedad.

Apoyo psicológico aconsejable

De hecho, algunos autores han recomendado la prevención del síndrome de la mama fantasma mediante el apoyo psicológico especializado, el tratamiento de los posibles dolores previos y la orientación en cuanto a los cambios corporales. Así mismo, es muy importante informar a la paciente sobre la posibilidad de aparición de estas molestias”, explica el miembro de la SEOM.  Por su parte, “la evaluación médica y asistencia psicoterapéutica son esenciales. La teta fantasma implica un proceso de duelo que requiere la integración del psicólogo clínico en el tratamiento”, concluye la doctora Plaza.

 

Por: Paola García Costas Foto: Simon Matzinger on Unsplash

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