Prevención

Suave caricia en las pieles sensibles
Suave caricia en las pieles sensibles
50 años ago

Suave caricia en las pieles sensibles

Cada año en la misma época, los medios de comunicación nos hablan de vacaciones y suelen dedicar numerosos reportajes o artículos al tema. Sin embargo seguimos exponiendo al sol nuestros cuerpos pálidos en busca de ese tono moreno que nos convertirá en dioses seductores.

¿Estamos tan obsesionados por nuestra imagen que no nos damos cuenta de que ofrecemos a nuestra piel, además de minutos de placer, un riesgo aún más duradero de padecer cáncer? Es curioso ver cómo ha evolucionado nuestro comportamiento. Hasta los años 40, un signo de la nobleza era tener la piel muy blanca; pero en cuanto la mujer empezó a incorporarse a la sociedad trabajadora, se pusieron de moda los viajes a continentes exóticos y se instauró la moda del bronceado.

Hoy en día existen dos tendencias muy marcadas en el cine, por ejemplo: actrices como Kate Blanchett o Nicole Kidman no se exponen al sol, y eso que son australianas; pero en este país de sol, calor y numerosas playas, los hábitos no tienen nada que ver con los que tenemos en España: el peligro del sol es una realidad anclada en la sociedad. De la misma manera,  en Asia, la cultura también es totalmente opuesta a la nuestra: la primera preocupación de su población es protegerse del sol y, sobre todo, conservar una piel muy blanca y exenta de manchas. El mercado cosmético tiene un papel muy importante tanto en productos solares como en cosmética pura.

La clave es no caer en un extremo u otro; debemos aprender a disfrutar del sol, y aprovechar sus beneficios sin ponernos en peligro.

Leonor Prieto, directora científica de la Roche-Posay, nos va a dar pautas para mejorar y, por qué no, cambiar nuestras malas costumbres. Ante todo, vamos a desmitificar una serie de mitos que tenemos muy presentes en nuestra mente.

El primero de ellos es que solo debemos protegernos cuando vamos a la playa y a la nieve. Pero realmente no es así, tanto los niños como los adultos lo debemos hacer todo el año. Además, cuando el cielo está nublado, los rayos UVA atraviesan cristales y nubes, y nos provocan daños en la piel.

Y qué decir de las horas de exposición… El sol puede ser sinónimo de caricia  o de quemadura, basta con exponerse entre las 12:00 h. y las 17:00 h. para notarlo. No nos bronceamos más porque la exposición tenga lugar en esta franja horaria, solo nos quemamos.

Además no podemos pensar que si el “fotoprotector” es alto y resistente al agua, con una aplicación al día basta. Debemos renovar la aplicación varias veces al día y, por supuesto, usar gafas, camisetas y sombreros, y abusar de la sombrilla.

Tampoco debemos creer que no necesitamos darnos protección por el hecho de estar morenos. Nuestra melanina nos protege escasamente; aunque no nos quememos, las radiaciones ultravioletas provocan reacciones “invisibles” al ojo humano pero acumulativas en nuestro organismo, provocando manchas, envejecimiento, alergias solares, disminución de las defensas de la piel y el organismo (herpes, infecciones…), y pueden además ayudar a largo plazo al desarrollo de cánceres cutáneos.

Como vemos, son muchas las creencias equivocadas que tenemos. Aunque la peor, quizás, es pensar que por quemarnos no pasa nada. La mayoría de las personas, antes de cumplir 18 años, acumulan entre el 50% y el 80% del total de la exposición al sol de toda su vida. ¿Qué significa esto? Ante todo, que debemos proteger seriamente a nuestros hijos; y además, que debemos ser muy cautos a lo largo de nuestra vida cuando tomamos el sol, porque la piel tiene memoria.

 

Los rayos ultravioleta son parte de la energía radiante del sol. Se dividen en dos tipos:

  • UVA: entran en contacto con nuestra piel y hacen que tengamos un color dorado. Estos rayos tienen un riesgo suficiente para quemarnos o provocar un cáncer de piel si no nos protegemos; además son responsables del envejecimiento de nuestra piel.
  • UVB: más peligrosos que los UVA, queman la piel, pueden provocar cataratas y deterioro del sistema inmune, y contribuyen al cáncer de piel. El melanoma, el tipo más peligroso de este tipo de cáncer de piel, podría ser la consecuencia de una exposición prolongada al sol antes de los 20 años.

 

Reglas básicas para disfrutar del sol

  • Proteger a los niños: nunca debemos exponer al sol a un niño menor de 3 años. Después de esa edad, deben ir vestidos con camisetas de manga larga, pantalones y gorras. Hay que saber que el poliéster no deja pasar tanto los rayos como el algodón.
  • Quedarse en la sombra.
  • Ponerse gorras, sombreros y gafas que bloquean los rayos UVA y UVB. No valen todas las gafas.
  • Evitar las horas más peligrosas: entre las 12:00 h. y las 17:00 h., incluso si el cielo está nublado.
  • Evitar los centros de bronceado en cabina, verdadero concentrado de rayos ultravioletas peligrosos.

 

 

 

 

 

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