Psicología

Terapia asistida con animales
Terapia asistida con animales

Terapia asistida con animales Foto: Richard Brutyo on Unsplash

51 años ago

Terapia asistida con animales

El Hospital de Torrejón defiende con estudios los beneficios de las terapias asistidas con animales aplicadas a ancianos y niños con TDAH. En enero de 2019, el Hospital Maternoinfantil Virgen de las Nieves, de Granada, ha puesto en marcha un proyecto en la Unidad de Oncología Infantil. 

Por Paola García Costas Foto: Richard Brutyo on Unsplash

Terapia asistida con animales Foto: Richard Brutyo on Unsplash

Foto: Richard Brutyo on Unsplash

Relación seres humanos y animales 

La terapia con animales puede ser muy útil en muchos ámbitos, desde brindar compañía a personas mayores hasta mejorar la motricidad, o incluso la conducta, en pacientes con trastornos psicológicos. Según un estudio realizado por el Hospital de Torrejón (Madrid) la terapia asistida con animales, en especial con perros, puede lograr que las personas con depresión leve o moderada, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o discapacidad psíquica leve puedan reducir las dosis de medicamentos. “Nuestro proyecto parte del concepto sobre el desarrollo de la relación del ser humano y los animales. Sabemos que el hombre se ha caracterizado por la convivencia con animales que le han permitido su propio desarrollo en la ayuda para la alimentación, caza o cuidado de ganado, por ejemplo, y progresivamente también se han ido trasladando hacia figuras de compañía”, explica Ana Bernardo, responsable de comunicación del hospital.

Animales en ambientes terapéuticos 

Existen registros de 1953 sobre la utilización de animales en ambientes terapéuticos con objetivos específicos, cuando el psiquiatra Boris Levinson atendía a un niño con crecientes síntomas de retraimiento que necesitaban hospitalización, que había pasado por un largo proceso terapéutico sin éxito. En un momento determinado observó mayor reactividad del niño en presencia de su perro, por lo que decidió utilizarlo en las sesiones, lo que condujo a una mejoría emocional pues el perro le ayudaba a expresar sus emociones, a comunicarse y tranquilizarse. Esto le impulsó a llevar a cabo una amplia investigación sobre las interacciones animal-humano centradas en niños con trastornos del comportamiento, déficit de atención y problemas de comunicación. De esta forma, asentó las primeras bases de lo que conocemos en la actualidad como terapia asistida con animales (TAA) y que ha propiciado el estudio y avance posterior en la misma.

AAA vs TAA

“Diferenciaremos las actividades asistidas con animales (AAA), en las cuales el animal forma parte de la sesión y permite el desarrollo de la misma, de lo que entendemos como TAA, una intervención en la que se incorpora de manera intencional a un animal como parte integral de un tratamiento (terapia), con el objetivo principal de promover la mejoría de las funciones físicas, psicosociales y cognitivas de los pacientes. Presenta unos objetivos terapéuticos y está dirigida por un profesional de la salud”, dice Ana Bernardo.

Terapia asistida con animales

El proyecto del hospital madrileño sienta las bases en el uso de la terapia asistida con perros en el proceso de recuperación, en este caso de pacientes ancianos con depresión. “El animal nos permite aportar estímulo y motivación suficientes como para poder trabajar en los objetivos establecidos por los especialistas, de forma que la persona evolucione de forma favorable y por voluntad propia”. El trabajo profesional con los perros se convierte así en un potenciador, un complemento a los procesos tradicionales, un facilitador, un plus que, una vez que el centro entiende cómo utilizar, se hace imprescindible. Como objetivo terapéutico “planteamos la estabilización clínica de la sintomatología depresiva, la disminución de la ansiedad y la tristeza, potenciar las relaciones interpersonales y favorecer las habilidades de comunicación, la mejora del autoconcepto y de la autoestima, la reducción de las vivencias de impotencia y dependencia, y el aumento del rendimiento cognitivo”.

Enfoque multidisciplinar 

En el proyecto del Hospital Universitario de Torrejón el enfoque es multidisciplinar. Todos los integrantes del equipo de salud mental, psicólogos y psiquiatras atienden a la población anciana y valoran las diferentes alternativas terapéuticas que permitan la mejoría y recuperación de los diferentes aspectos de la persona, realizando una selección de los candidatos para la terapia asistida con animales. “Además, contamos con dos profesionales especialistas en TAA que se encargan del diseño del programa de intervención con los perros acorde a los objetivos de trabajo establecidos por los profesionales del centro para el grupo de personas seleccionado previamente, y actúan como guías del animal durante las sesiones”, explica Ana Bernardo. En el desarrollo de las sesiones, como profesionales, intervienen dos guías del animal y el trabajador social de la Unidad de Salud Mental.

El animal como parte del tratamiento 

Entre los beneficios, según la responsable de comunicación del Hospital Universitario de Torrejón, “la Terapia Asistida con Animales permite incorporar al animal como parte del tratamiento en forma de estímulo, permitiendo no centrarnos en la falta de capacidad de la persona y en su sintomatología, tan incapacitante como puede resultar una depresión, y vemos como los perros se convierten en un estímulo multisensorial muy fuerte ya que son capaces de captar la atención y motivación del paciente. El trabajo grupal que realizamos en la TAA fomenta la motivación y la participación, y hace disminuir los sentimientos de inutilidad y de soledad. A nivel cognitivo estimula la memoria, la atención y la concentración. También mejora las habilidades de comunicación e interacción, potenciando las relaciones sociales. Así mismo reduce la ansiedad y la clínica depresiva, con aumento de la autoestima y el autoconcepto y existen datos sobre estudios previos donde se objetiva una disminución de la tensión arterial y la frecuencia cardiaca”.

Evitar el aislamiento y el deterioro de habilidades interpersonales 

En el caso del Hospital Universitario de Torrejón se centran en pacientes mayores de 60 años que presenten sintomatología depresiva, que exista una repercusión en la funcionalidad e interfiera en las actividades básicas de la vida diaria, así como un aislamiento social y deterioro de las habilidades interpersonales. “Como hemos comentado, la TAA nos va a permitir trabajar aspectos de la depresión como la retracción social, la pérdida de capacidad para establecer relaciones con otras personas, así como la falta de interés por el mundo externo y también por sí mismos que les lleva a descuidar aspectos básicos como la higiene o la alimentación, en muchos casos”.

Mejoría a todos los niveles 

Según la responsable de comunicación del hospital disponen de datos de estudios previos en los que se ha observado mejoría a nivel físico, psicológico y psicosocial; por ello se realizan estudios que permitan corroborar dichos beneficios y ampliar el uso de la terapia en la práctica diaria. Existen estudios específicos en pacientes ancianos que demuestra beneficios obtenidos con la TAA en los que se observa mejoría en la función cognitiva, el estado de ánimo y la percepción de calidad de vida. Sobre todo, en lo que hay un mayor consenso es en la influencia de la TAA en el estado de ánimo y los síntomas depresivos, pero también disponemos de datos en los que físicamente se puede observar una disminución de la tensión arterial, los triglicéridos y el colesterol, reduciendo así factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Igualmente, existe una mayor capacidad de relajación en las personas que reciben tratamiento con TAA y sabemos que la relación humano-animal disminuye los niveles de cortisol, proporcionando una mayor sensación de bienestar. 

En niños con cáncer 

Desde enero de 2019 el Hospital Maternoinfantil Virgen de las Nieves de Granada ha incorporado perros de asistencia a su Unidad de Oncología Infantil para ayudar a los menores ingresados a mejorar su estado físico y emocional, según una terapia llevada a cabo por la empresa Hachiko Educación Canina. Se trata del primer hospital de Andalucía que incorpora perros de terapia a la Unidad de Oncología Infantil. Hachiko está formada por profesionales especializados en la educación y el adiestramiento canino, colaboradores de la Universidad de Granada, que realizan desde hace cuatro años intervenciones asistidas por perros (IAP por sus siglas) en ámbitos terapéuticos para la salud humana y también socioeducativos. Nicolas Montes, uno de los adiestradores de Hachiko, afirma que son “los primeros en Andalucía en llevar un proyecto terapéutico con perros de esta clase a un hospital”, iniciativa que ha sido posible gracias a la colaboración del personal y los responsables del Hospital Virgen de las Nieves y a Loreto Arcos, psicóloga en la Asociación Española Contra el Cáncer en Granada.

Interactuar con los perros 

Este tipo de intervenciones se han extendido  hasta finales de 2019, llevándose a cabo cada mañana de los martes. Para ello el hospital les ha facilitado a los profesionales de Hachiko una sala donde los niños ingresados pueden interactuar con los perros de asistencia. Para que los menores puedan participar en el programa solo hace falta la autorización firmada por sus padres, y si bien ya hay una lista de espera, Montes apunta que desean extender este programa a niños que, aunque no padecen cáncer, llevan mucho tiempo ingresados en el hospital por diferentes afecciones, tal y como recoge el periódico Ideal.

Esta terapia, detalla Montes, consiste en trabajar con Pecas, Garbanzo y Padi, tres perros de raza mestiza que el propio Montes se encontró en la calle y que adiestró para hacer este tipo de terapias. Con todo, los perros han pasado por los controles veterinarios pertinentes, consiguiendo también una acreditación como la que lleva todo el personal del hospital, según relató el propio Montes en una entrevista a la Cadena SER y a través de las redes sociales.

Romper la rutina diaria de los niños 

Junto con Mariola Cruz, otra de las adiestradoras, Montes pretende romper la rutina diaria que se vive en un hospital, ayudando a los menores a sobrellevar la enfermedad que les obliga a estar ingresados mediante la interacción con los perros, algo que les ofrece “grandes beneficios emocionales”. Además, los expertos de Hachiko centran sus esfuerzos en la rehabilitación física de estos pacientes, mejorando sus habilidades motoras a través de actividades lúdicas que realizan con estos perros, tal y como recoge el medio Animal´s Health.

El testimonio de Carol

Carol es una mujer mediana edad que acudió a finales del 2016 a hacerse una ecografía. “Me dijeron que se veía un puntito milimétrico, pero que no me preocupase, que no era nada”, comenta la paciente. Le dijo a la persona que le hizo la ecografía: “yo me quedaría más tranquila si me mandasen una mamografía ya que mi madre tuvo cáncer”, pero la técnico no quiso porque no tenía los 40 años, aunque ella le afirmó que los cumplía a los pocos días. Pasó el tiempo.  Carol tiene un perro llamado Tequila que adoptó cuando tenía tres meses y medio pues se encontraba tirado en una cuneta; hoy tiene tres años y afirma que “a él le debo el estar escribiendo a día de hoy estas palabras”. 

Comportamiento extraño 

En mayo del 2017, Tequila empezó a hacer algo un tanto “incómodo para mi”, describe. “De repente empezó a poner su nariz sobre mi pecho, se quedaba muy quieto, como si estuviera marcando algo. Eso no lo había hecho nunca, ni ha vuelto a hacerlo a día de hoy.  Llevaba varios días haciéndolo y yo medio en broma le comenté a mi pareja, “oye, al final voy a pensar que me pasa algo malo en el pecho; esta forma de oler y justo aquí no es normal”. A Carol le chocó tanto ese comportamiento de su perro que miró a ver qué podía pasar y por qué su perro se estaba comportando así. 

¡Gracias Tequila!

“Asustada me di cuenta de que en el sujetador parecía haber una manchita de sangre”, dice, y entonces acudió de nuevo al médico. “Cuando pasé consulta con mi médico de cabecera y me envió directamente sin explorarme a la Unidad de Mama del Hospital Miguel Servet, donde confirmaron que me enfrentaba a un cáncer. En cinco meses aquel puntito milimétrico al que una persona no le dió la más mínima importancia había alcanzado un tamaño de seis centímetros”.  Carol está en tratamiento pero afirma: “Gracias a Dios, un ángel en forma de perro llegó a mi vida, el día que lo adoptamos pensábamos que estábamos salvando una vida; lo que no sabía era que él iba a salvar la mía”. Tiene un perfil de instagram para ir contando su historia, por si puede ayudar a otras personas @desafiovalquiria.

 

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