Con la llegada del frío, tenemos tendencia a comer más y el resultado suele ser dos o tres kilos demás a finales de la temporada, kilos que intentaremos perder con dietas insensatas antes del verano. Para evitar estos problemas, la Dra. Carmen Gorosabel, médico especialista en Medicina Estética de Clínica Londres, recomienda la ingesta equilibrada de los súper-nutrientes que además de mantener la báscula a raya y proteger la salud, revitalizan la piel y previenen su envejecimiento, por estimular la renovación celular, evitar la inflamación y proteger frente a las agresiones ambientales. Nos aconseja llenar nuestra nevera de hortalizas y frutas de temporada, porque son ricos en vitaminas. Además, animan la alimentación, aportando color a nuestros platos. También nos avisa de que hay que realizar una alimentación variada, con presencia de pescado, frutas y verduras, cereales y frutos secos como las nueces, que son ricas en Omega 3.

¿Nos hacen falta estos consejos?

Por desgracia sí. Según el último estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente durante el periodo comprendido entre septiembre 2014 y agosto 2015, la dieta mediterránea va en retroceso. Los hábitos alimentarios de los españoles registran un aumento en el consumo de chocolates y dulces, bebidas gaseosas, conservas y platos preparados. Por si fuera poco, los datos arrojan un descenso en el consumo de pescado (3,4 %), de hortalizas frescas (5,7 %) y de frutas frescas (3,8 %),  seña de lo que debería ser una alimentación equilibrada. Según la Dra. Gorosabel, la “dieta mediterránea” es fundamental para regular nuestro organismo. ”Es necesario – explica- llenar la nevera con alimentos de temporada, ricos en antioxidantes y vitaminas, que se adapten a una dieta equilibrada y variada. Y si son de kilómetro cero, es decir de la zona, mucho mejor”.

Frutas y verduras

Frutas y verduras saludables. Foto:  Thierry Dana

Nos aconseja una serie de alimentos que deberíamos tener en cuenta en nuestro día a día.

  • Agua: es perfecta para hidratar y depurar nuestro organismo. Mejor evitar las bebidas carbonatadas y los zumos azucarados.
  • Verduras y hortalizas: deberían ocupar un lugar principal en la nevera por ser más nutritivas y adecuadas a las necesidades de nuestro organismo. Este invierno no pueden faltar setas, calabaza, zanahoria, brócoli, col, alcachofas y espárragos, propias del invierno.
  • Frutas: tienen un alto contenido en antioxidantes y fortalecen nuestras defensas ante las afecciones invernales. Se puede elegir entre granadas, uvas, frutos rojos (moras, arándanos, grosellas), aguacate (rico en ácidos grasos monoinsaturados), cítricos (alto contenido en vitamina C y ciertos flavonoides) o manzanas (con peptina que bloguea la absorción del colesterol y evita la inflamación).
  • Green smoothies: Estos batidos de frutas, verduras y hortalizas crudas conservan todas sus enzimas. Son totalmente nutritivos, antioxidantes, energéticos y depurativos.
  • Probióticos: mantienen las defensas en perfecto estado. Las bacterias lactobacillus bulgaricus y streptococcus thermophilus presentes en el yogur, regulan y protegen la flora intestinal, siendo fuente de calcio, vitamina B12 y ácido fólico.
  • Huevos: son fuente de proteínas, que contienen los aminoácidos esenciales.
  • Jamón de bellota: muy recomendable por ser la más cardiosaludable de todas las grasas animales, con más del 55% de ácido oleico.
  • Legumbres: son super-alimentos por excelencia. Reducen el riesgo de obesidad por su alto contenido en fibra, proteínas, vitaminas, antioxidantes y minerales.
  • Chocolate puro: se considera una estrategia inteligente para la pérdida de peso en pequeñas cantidades. Tiene propiedades cardiosaludables, con efecto protector de las arterias y el cerebro.

¿Y la compra?

La recomendación de la especialista a la hora de comprar es tener en cuenta estos nutrientes esenciales, que además de combatir los radicales libres, tienen muchos otros beneficios. Será fácil asegurar su ingesta diaria, ya que están presentes en una gran variedad de alimentos.

Carotenoïdes: además de antioxidantes, tienen un efecto fotoprotector. Se encuentran en zanahorias, espinacas, calabaza o pimiento rojo, entre otros.

Polifenoles: previenen el estrés oxidativo manteniendo la piel elástica e hidratada. Están presentes en frutos rojos, uva, remolacha, legumbres, aceite de oliva, cacao, granada o mandarina.

Vitamina C: es un elemento esencial para la formación de colágeno. La suministran principalmente la naranja y el kiwi.

Omega 3: evita la inflamación causada por la exposición solar y mejora la circulación sanguínea. Lo encontramos en el pescado azul (sardina, caballa), semillas de lino, nueces, aguacates…

¿Cómo podemos conseguir no aumentar de peso? 

  1. Comiendo la cantidad adecuada para cada persona.
  2. Aumentando el consumo de pescados, frutas y verduras, así como de leguminosas, cereales y frutos secos como las nueces, ricas en Omega 3.
  3. Disminuyendo el consumo de carnes y grasas animales, priorizando la ingesta del aceite de oliva.
  4. Alegrando la comida para que entre por los ojos, metiendo mucho color en nuestros platos, con gran variedad de frutas y verduras.
  5. Disminuyendo el consumo de azúcares, bebidas azucaradas, alcohol y sal.
  6. Evitando  todo tipo de “dietas milagro”, que nos prometen perder peso en un corto periodo de tiempo, pero suelen tener carencias de nutrientes esenciales, vitaminas o minerales.
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